La soberbia de Trump
Un rechazo generalizado dentro de la comunidad internacional se ha presentado por los anuncios del presidente Donald Trump, para retirar los fondos que le corresponden girar el gobierno estadounidense a la Organización Mundial de Salud (OMS), con el sofisma de distracción por la creciente propagación del Covid-19, convirtiendo a los Estados Unidos como el mayor país de personas contagiadas y de fallecimientos. Inmediatamente del anuncio presidencial, donde se anunciará la suspensión de la ayuda económica que Estados Unidos que le da a la Organización Mundial de la Salud (OMS), con el debido a su "mala gestión de la pandemia”, líderes y mandatarios del mundo, no tardaron en pronunciarse sobre la decisión.
De acuerdo con el mapa interactivo de la propagación del coronavirus por el mundo, la primera potencia económica mundial presenta 636.350 personas contagiadas y con 28.326 muertes, tiene al presidente Trump entre la espada y la pared, por la forma soberbia con que ha manejado esta expansión y que lo tiene en serios aprietos por la baja imagen de popularidad que lo tiene en la cuerda floja en la búsqueda de la reelección presidencial, por esa actitud soberbia.
Igualmente, el Director General de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha expresado que lamenta esta decisión de ordenar la suspensión de la financiación de la Organización Mundial de la Salud.
Lo anterior es una muestra egoísta e irracional, dentro de la lucha que están haciendo todos los países del mundo. Esto es muy alarmante. No podemos bajar la guardia. Se necesita todas sinergias positivas para contrarrestar la tendencia de la expansión del coronavirus.
Todos conocemos que la crisis proviene de dos variables: Una para las que no podíamos estar preparados, porque nadie las había anticipado, y otras que deberíamos haber estado preparados, porque en verdad eran esperables.
El coronavirus entra en la segunda categoría, no importa lo que diga el presidente norteamericano, Donald Trump, para eludir responsabilidades por la catástrofe que se está desarrollando. Aunque el propio Covid-19 es nuevo y el momento en que se produjo el brote actual podría no haberse previsto, los expertos reconocían que una pandemia de este tipo era probable.
De la misma manera que el cambio climático, el Covid-19 era una crisis agazapada. La respuesta en Estados Unidos ha sido particularmente desastrosa. Trump minimizó la gravedad de la crisis durante semanas. Cuando las infecciones y las hospitalizaciones empezaron a dispararse, el país descubrió que sufría una importante escasez de kits de prueba, mascarillas, respiradores y otros suministros médicos.
