La separación de Venezuela
El General José Antonio Páez en su autobiografía, trata de desvirtuar al historiador Restrepo, quien le atribuye el hecho de la disolución del pacto colombiano en 1.816, cuando el Libertador Simón Bolívar exigió el reconocimiento de su autoridad como jefe supremo.
Desde la Constitución de Cúcuta, los venezolanos no la recibieron ni incondicionalmente, ni con grandes muestras de alegría, cuando fue colocado el centro del gobierno en la distante Bogotá. El Cabildo de Caracas declaró el 29 de diciembre de 1.821, que si bien cumplirían la Constitución de Colombia, se procuraría promover reformas, en virtud a que muchas de las disposiciones suyas eran “inadaptables al territorio de Venezuela y que la mayoría de las provincias no había concurrido a sancionarla”.
Sin embargo, el historiador Restrepo reconoce como causas de la separación las grandes distancias desde los extremos de Venezuela hasta Bogotá, los malos caminos y navegaciones, el carácter diferente en sumo grado de los granadinos y venezolanos y sus diversas necesidades, lo cual hizo necesaria, una vez terminada la guerra de independencia, erigirse en Estados Independientes.
El Libertador Bolívar le había expresado en una carta al General Páez, “Pidan ustedes la separación de Venezuela, y yo la apoyaré”. En una carta al Consejo de Ministros también manifestó: “Que era de absoluta necesidad la separación y que el próximo congreso Constituyente debía decretarla a fin de que se realizara pacíficamente”.
De otro lado, muchos granadinos estaban de acuerdo con la separación de los venezolanos, ya que estos ocupaban los primeros destinos en la Nueva Granada y Quito.
Manifiesta el General Páez que la separación de Venezuela fue una necesidad física inevitable hecha por los pueblos, y que ningún caudillo podría haberla inspirado o conseguido, y que se encontraba al mando de Venezuela cuando aconteció y que es injusto atribuirle a él la responsabilidad. Dice que “terminada la guerra, Colombia era una especie de monstruo político……,
no podía vivir porque en la naturaleza no caben las cosas ni las acciones desmesuradas y sin cohesión”.
Escribió Páez que algunos excesos cometidos por los militares no fueron castigados por el Libertador, lo cual dio margen a creer que los perpetradores contaban con su aprobación y adicionalmente, corrían voces de que era partidario del establecimiento de una monarquía, lo cual menguó su prestigio.
Previamente, la opinión de los venezolanos fue unánime en pedirle al General Páez en ponerse al frente de la situación, como aparece consignado en el tomo 21 de los documentos de la vida pública del Libertador, y que desconociera la autoridad del General Simón Bolívar. Los habitantes de la ciudad de Valencia llegaron al extremo de solicitarle que “no permita que de ningún modo vuelva el General Bolívar al territorio de Venezuela”. Igualmente, los habitantes de algunas poblaciones le pedían al General Páez que le exigiera a Bolívar que saliese del territorio colombiano.
El pronunciamiento de los venezolanos fue respaldado por los Generales Soublette, Mariño, Bermúdez, Arismendi, José Tadeo Monagas. Lino Clemente, J.T. Piñango y Ramón Ayala.
Indudablemente, estos hechos y el asesinato del General Antonio José de Sucre fueron los más duros golpes que recibió el Libertador Simón Bolívar, menguando considerablemente su salud y su espíritu.
