La recta final
La elección presidencial de primera vuelta ha llegado a su recta final pues quedan escasamente 16 días para el 27 de mayo. Por tanto, si bien es cierto existe la creencia de que en política el tiempo es una eternidad, la realidad es que la campaña está llegando a su fin con tendencias claramente definidas.
Ya se han adelantado los actos propios del proselitismo político como son las reuniones pequeñas, medianas y masivas de plaza pública; la publicidad electoral, especialmente en los medios de más amplia difusión como la radio y la televisión ya comienzan a fatigar al elector; las firmas encuestadoras han divulgado diversos sondeos de opinión en los que se han reflejado factores esenciales como imagen positiva o negativa de los candidatos; preferencias e intención de voto en las diversas regiones y desde luego en el ámbito nacional.
Han sido numerosos los debates en radio y televisión, espacios en los cuales los ciudadanos han podido observar imágenes, gestos y posturas de los aspirantes; así como han escuchado sus propuestas programáticas; las similitudes y diferencias entre ellas; las contradicciones y querellas propias de una confrontación electoral en la que sin duda la polarización ha sido la nota característica.
Sin embargo, en honor a la verdad, tales debates han contribuido a incrementar la polarización, al punto que tal como lo reflejan las encuestas, el escenario se ha centrado en la confrontación ideológica entre izquierda y derecha, claramente representados en las candidaturas de Petro y Duque, respectivamente. Dicho fenómeno político lo ha causado la activa presencia de Petro en sus concentraciones de plaza pública, en las cuales sus discursos promueven la lucha de clases y ha logrado posicionarse como el candidato alternativo del régimen que él considera responsable de la corrupción y la inequidad social; consiguiendo así arrebatarle a Fajardo ésas banderas; al tiempo que opacó a De la Calle como el defensor del Acuerdo de Paz y obligó a Vargas Lleras a soportarse en las maquinarias clientelistas amigas y beneficiarias de la mermelada santista.
Mientras tanto, Duque logró posicionarse como “ el de Uribe “ gracias a su juventud, inteligencia, capacidad y carisma; impulsado por el estratégico mecanismo de la Consulta que lo catapultó hacia el sostenido y contundente liderazgo en las encuestas; adobado con el desprestigio del gobierno Santos, las evidentes inconsistencias del Acuerdo de Paz, los sistemáticos escándalos de corrupción; su serenidad y compostura en los debates y sin duda alguna por su bien elaborada y coherente propuesta de gobierno, asentada en tres pilares fundamentales como son LA LEGALIDAD-EL EMPRENDIMIENTO y LA EQUIDAD SOCIAL.
En tales circunstancias, es evidente que Petro despierta desconfianza e incertidumbre; Fajardo no logró conectarse con la opinión y se ha mostrado inseguro e incoherente; Vargas Lleras ha quedado preso del clientelismo y del gobierno Santos; y De la Calle refleja el pasado decadente de la gloria liberal pero además preso de Gaviria y de los evidentes errores del AF.
Por lo demás, no sobra reiterar que las firmas encuestadoras siempre se juegan su prestigio pues la credibilidad de su trabajo consiste en acertar con los naturales márgenes de error; hecho que mirado con objetividad conduce a pensar que debido a la permanente coincidencia y consistencia de sus predicciones, Duque obtendrá el triunfo en mayo con amplio margen de entre 12 y 18 puntos sobre el segundo que sería Petro, sin descartar que Duque logre ganar en primera vuelta pues claramente la tendencia de los sondeos así lo indica y ello se percibe en la opinión ciudadana. Los huilenses aportaremos nuestro grano de arena para que así sea.
