jueves, 09 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2018-01-31 12:43 - Última actualización: 2018-01-31 02:28

La realidad del espejo

Escrito por: Orlando Parga Rivas
 | enero 31 de 2018

Todos los días proyectamos nuestros deseos, aspiraciones, anhelos a través de lo cual basamos nuestra esperanza en un mejor futuro y caemos a veces en el optimismo irracional, ante una realidad espejo.  Allí también reflejamos nuestras frustraciones, decepciones y fracasos cayendo a menudo en una depresión que nos lleva al sufrimiento.

El libro Las Enseñanzas de Buda, de Biddulph, D., y Flynn (2011), es una muestra clara de ese reflejo del espejo. La obra narra la historia de un ermitaño que vivía en una montaña con su esposa y su suegra. Sus padres habían muerto. Un día tuvo que ir al pueblo en busca de provisiones. Llegó al escaparate de una tienda que vendía, entre otras cosas, un espejo y, como nunca viera uno antes, lo miró y vio lo que le pareció era la imagen de su padre, muerto hacía mucho tiempo. 

Entró corriendo a la tienda y lo compró para luego ocultarlo en su bolsa, pues creía que era un objeto mágico. Ya en casa, sacaba el espejo cada noche de la bolsa y miraba lo que creía era el rostro de su padre.

Su mujer lo observó haciendo eso y empezó a preguntarse qué era lo que le ocultaba, y en una ocasión en que su marido estuvo ausente ocupándose del rebaño, rebuscó en su bolsa hasta que halló el espejo. Al mirarlo vio una hermosa mujer y gritó:

«El sinvergüenza de mi marido tiene una amante». Su madre dijo: «A ver, déjame ver. Estoy segura que la conozco». Recogió el espejo, lo miró y exclamó: «¿Estás tonta? ¡Pero si es el retrato de una vieja bruja!

Y es que frecuentemente miramos nuestra realidad sin darnos cuenta que lo hacemos no con un prisma traslúcido sino como si lo hiciéramos con un espejo, que en lugar de poder ver lo que realmente acontece a nuestro alrededor, reflejamos o proyectamos los espejismos de nuestra propia existencia: aspiraciones, sueños, deseos e ilusiones o miedos, frustraciones, fracasos o decepciones. Es decir, que a través de esa mirada espejo nos vislumbramos o percibimos con nuestras conductas o emociones aquello que tal vez pudo ser y no fue, idealizando tales proyecciones como un mecanismo de defensa para evitar ser sorprendidos; pero algunas veces nuestro inconsciente nos traiciona dejando al descubierto todas aquellas proyecciones intimas que tenemos como persona.

Lo que vemos en los otros, se convierte en un fiel reflejo de lo que pensamos de nuestro ser. Para nuestra mente el exterior funciona como un espejo, en el cual vemos reflejadas las virtudes, cualidades o defectos nuestros en los demás, es por esta razón que cuando observamos una característica que nos agrada en el otro nos sentimos identificados y se crea una empatía; de igual modo, sucede cuando observamos algo que no nos agrada generando rechazo frente a la característica diferente manifestada.

En la psicología, el fenómeno del “reflejo en el espejo” se conoce como la proyección, la cual es un mecanismo de defensa en la que una persona le atribuye a los otros, sus propios sentimientos, pensamientos o impulsos que le resultan inaceptables para sí mismo, buscando en el otro la justificación para los mismos.

Entonces me pregunto: ¿no será la profunda polarización política y fragmentación social en Colombia, se mantiene y radicaliza cada día más porque persistimos torpemente en mirar la realidad a través de nuestro espejo?