La privatización de los desfiles
Por: Luis Alfonso Albarracín Palomino
alfonso519@gmail.com
Termina la versión 58° del Festival Folclórico, Reinado Nacional del Bambuco y Muestra Internacional del Folclor que permitió dinamizar de manera coyuntural la economía regional, porque las diferentes actividades productivas que se generaron durante el periodo de éstas condujeron a fortalecer la demanda interna en el departamento. Por consiguiente, se convirtió en una esperanza para los desempleados que buscaron ser contratados por las organizaciones empresariales. Frente al desarrollo de los desfiles que se llevaron a cabo, vale la pena destacar la organización y la puntualidad con que se desarrollaron. El orden se impuso por parte de la Policía Nacional de acuerdo con su capacidad institucional.
Se presentaron algunos casos de hurtos en medio de los tumultos que empañaron las festividades. Las personas afectadas no atendieron las recomendaciones de las autoridades para prevenir esta clase de delitos callejeros. La Avenida Circunvalación fue insuficiente para albergar a propios y extraños. Hay que reconocerle a los guardas de tránsito, la forma ágil y eficiente como se logró mejorar la movilidad vial al interior de la zona urbana de Neiva, conociendo que entraron a la ciudad más de cien mil vehículos.
Igualmente deseo de manera constructiva hacer las siguientes recomendaciones a los organizadores del Festival, para el futuro. Se debe utilizar la recién inaugurada Avenida a Sur Abastos Inés García de Durán para desarrollar estos desfiles, porque presenta un espacio más amplio para que pueda el pueblo a disfrutar el desarrollo de dichos actos. Actualmente media vía fue cedida para instalar las tarimas y palcos a lo largo del trayecto de los desfiles. Con precios sin control de las autoridades, que oscilaban entre $100 mil y $150 mil por persona, era imposible que la ciudadanía pudiera disfrutar de estas actividades lúdicas. Para un desfile de dos o tres horas máximo de duración, para una familia compuesta de cinco personas, era imposible pagar más de medio millón de pesos para disfrutar este certamen que se hizo para el pueblo.
Desde hace menos de dos décadas, los organizadores tomaron la decisión de privatizar medio territorio por donde va la ruta de los desfiles. Y se empezó la discriminación social de las familias huilenses. Los que, si tenían dinero, podían verlo y disfrutarlo más cómodo desde los palcos cedidos a negociantes privados. Recordemos cómo se desarrollaban estos eventos en otrora, donde no existía esta odiosa discriminación social.
