viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-07-03 01:35

La polución plástica

Escrito por: Editorial | julio 03 de 2017

Uno de los mayores problemas de contaminación ambiental que se está presentando en el mundo, es el relacionado con la polución plástica provocada por el uso excesivo de empaques, que están utilizando las empresas para las mercancías que producen y que se distribuyen en los centros de distribución. Se estima que cada año, 13 millones de toneladas de desechos plásticos, van a dar al océano. De acuerdo a un informe presentado reciente por el Departamento Nacional de Planeación, Colombia genera diariamente 26.000 toneladas de basura, de las cuales Bogotá pone 6.308 toneladas. Históricamente cuando acudimos los almacenes, para realizar nuestras compras, empezamos a acumular grandes cantidades de bolsas plásticas que van a terminar en la basura y por consiguiente en los rellenos sanitarios de los municipios. Es importante que asumamos el compromiso de llevar consigo las respectivas bolsas, para empacar las mercancías que compremos, con el fin de contribuir con los programas impulsados por la máxima autoridad ambiental del país y de la sociedad civil, para avanzar en la gestión sostenible de los residuos sólidos, tendiente a fortalecer la conciencia ambiental de los colombianos.
 
La Reforma Tributaria aprobada por el parlamento colombiano y reglamentada por el gobierno nacional, estableció que a partir del pasado sábado 1 de julio, se pagarán $20 por cada bolsa plástica durante la vigencia de 2017. Este valor se incrementará anualmente en $10, hasta el año 2020 cuando se pagará $50 por cada una, sin perjuicio de la actualización anual de la tarifa, en un porcentaje equivalente a la variación del índice de precios al consumidor certificado por el Dane. Hoy en día, somos testigos de la gran cantidad de bolsas plásticas que recogen los carros recolectores de las mismas, para lo cual se hace indispensable que incorporemos nuestro sentido común para contribuir con la supervivencia del planeta. Algunos expertos han expresado que la emisión de dióxido de carbono y la producción de desechos químicos en la fabricación, los 12 minutos de vida útil comparados con los 300 años que se demoran en degradarse, así como el precio de la disposición en los rellenos sanitarios, implican pérdidas de bienestar social que no estaban siendo contempladas. Aunque esta medida loable, buscar desincentivar el uso del plástico, nos debemos preguntar ¿cuál va a ser el destino final de estos recursos? Esperemos que se utilicen para adelantar masivas campañas de difusión y de educación ambiental para contrarrestar el deterioro de los recursos naturales y no vayan a fortalecer las arcas de las dependencias oficiales del Ministerio del Medio Ambiente, que conduzcan a incrementar la fronda burocrática, onerosos contratos de estudios, o en su defecto para enmermelar a la clase política, como nos tienen acostumbrados el gobierno nacional, con los recursos del presupuesto nacional.

 


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