La política en la justicia
Por Jorge Eliseo Cabrera Caicedo
Pareciera que hizo carrera en la Corte Suprema de Justicia la “jurisprudencia” de los magistrados en la época del proceso al ex ministro Diego Palacios.
El Magistrado Camilo Tarquino dijo: “Pero mi invitación es a que las decisiones que aquí se tomarán hoy, o posteriormente a lo que se avecina frente a la tutela interpuesta por el ex ministro de la protección social, es que estuviéramos todos de acuerdo, ojalá que no hubiera salvamento de voto: POR CONVENIENCIA POLÍTICA”. Así mismo, el Magistrado Edgardo Villamil aseguró: “Además del fundamento jurídico, constitucional y técnico, pues el elemento POLÍTICO no escapa, pues estamos hablando de la investigación de los aforados. Necesariamente se inscribe en una inscripción POLÍTICA”.
La justicia sesgada por intereses políticos la acaba de confirmar la Corte Suprema de Justicia, la cual ordenó la detención domiciliaria del expresidente de la República Álvaro Uribe Vélez, en base a dos testimonios de criminales con graves antecedentes. El principio de la sana crítica del testimonio desapareció por completo.
Conocemos de años atrás la estrategia de los sectores hoy llamados “Progresistas” en virtud del foro de Puebla del año pasado, antes miembros del fracasado modelo “socialismo del siglo XXI”, de conseguir a cualquier precio el encarcelamiento del ex presidente Alvaro Uribe Vélez, como en efecto lo consiguieron, con la necesaria complicidad de los “Honorables Magistrados de la Corte Suprema de Justicia” son los mismo que facilitaron abiertamente la fuga del país del criminal narcotraficante “Santrich”.
La Corte Suprema de Justicia “chuzó por equivocación” el teléfono del expresidente, sin que mediara ninguna orden judicial, es decir en forma ilegal, lo cual constituye un delito, hasta ahora en la impunidad. El hecho de la detención del expresidente Uribe ha despertado a la ciudadanía y al país sobre la grave amenaza que tenemos de convertirnos en otra Venezuela, Cuba o Nicaragua, a base de populismo y de penetración en la educación, en la justicia, y en otras instituciones.
Se debe actuar con serenidad y responsabilidad, con unos objetivos claros y precisos, como el de lograr, mediante la participación democrática de los colombianos, en ejercicio de su soberanía, en una profunda reforma a la justicia y a la política. Ningún sector político se puede apropiar del liderazgo en la protesta ciudadana que se ha generado. Deberán surgir nuevas propuestas, dentro de los principios democráticos del orden y la libertad.
Somos solidarios con la expresión del jurista Cancino: “LA JUSTICIA SE DEBE RESPETAR CUANDO LA JUSTICIA RESPETA LA JUSTICIA”
