La paz de Santos: una escalada terrorista
Por Álvaro Hernán Prada
Está históricamente demostrado que en Colombia, cuando hay diálogo con el terrorismo, éste se fortalece y los atentados aumentan. Lo vivimos con la guerrilla de las Farc, cuando crecieron los crímenes bajo el supuesto cese al fuego bilateral. Lo levantaron y hubo más crímenes, así que el Gobierno volvió a implementarlo para entregarles todo lo que pidieron, a cambio de que no siguieran matando.
No solamente garantizaron impunidad. También aseguraron curules, casa, carro, escoltas, tratamiento ilustre, un tribunal a su medida y todo tipo de exigencias. No ganó Colombia, ganaron ellos.
Con el Eln no ha sido diferente. Recientemente hubo un cese al fuego bilateral en el que los únicos que no atacaron, fueron los miembros de la Fuerza Pública. Mientras tanto, falsas disidencias de las Farc, que son en realidad brazos armados y milicianos elenos, dieron golpes fuertes en los territorios despejados por el Estado. Departamentos donde reina el crimen, los cultivos de coca y la minería ilegal.
Hubo información sobre presencia de milicias urbanas en Bogotá y, en 36 horas de levantada la mesa, 13 atentados. Asesinaron dos policías y un soldado en Arauca, volaron oleoductos y pusieron cilindros bomba en torres de energía. Aun así, Pablo Beltrán, vocero el grupo terrorista, se atrevió a decir que eso no debe alterar las negociaciones. También los garantes del diálogo han llamado a restablecer la mesa de diálogo.
Esa es una vieja estrategia para manipular, que les da resultado, con el gobierno cómplice. Ya lo vivimos una vez y piensan repetirlo para justificar las concesiones a esa guerrilla que, después de ver todo lo que lograron las Farc, irán por mucho más. Ofende que los garantes de este nuevo engaño, sean Cuba, Noruega y Venezuela. Dos dictaduras y un país que ha sentido afinidad por las guerrillas colombianas.
Esta vez no van a conformarse con mucho. Ellos van por todo. Santos es un mentiroso profesional, al que ya no le importa tener el rechazo de la mayoría. La misión que le confiaron sus amigos comunistas debe perpetrarse y, de haber acuerdo con el Eln, será famoso por haber entregado la patria.
Volvimos al pasado. Estados Unidos advirtió a sus connacionales sobre viajar a Colombia, delimitando las zonas de mayor riesgo. Luego de 8 años de un gobierno de terroristas, el resultado es que somos potencia cocalera, los dueños de los narcocultivos irán al Congreso, en vez de la cárcel y el crimen crece cada día, perpetrado por los mismos de siempre.
Nos queda una sola esperanza y debemos apostarle. Hemos demostrado que la resistencia civil pacífica, grita lo que el Gobierno quiere que todos callemos. Asistamos a las urnas este año, con convicción y decisión. No rindamos la patria ante los herederos de Chávez y Fidel. Pidamos a Dios que nos conduzca al triunfo y recuperemos la libertad, el orden y el Estado de Derecho.
