La Pascua es el “paso del Señor”
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La liturgia de la Iglesia Católica nos ha preparado durante cuarenta días para la celebración del gran misterio de amor de Dios: entregar a su Hijo para rescatarnos del pecado con su muerte y resurrección gloriosa.
La Semana Mayor se inició con el Domingo de Ramos, este abre el Kerigma (anuncio) de nuestra salvación. Hoy con la Resurrección que es el paso de la muerte a la vida, es una ocasión más para permitir a Jesús entrar en el corazón de cada uno de nosotros; tomar actitudes propias de una verdadera respuesta de conversión. Como todo en la vida de Jesús no es un acontecimiento improvisado sino un conjunto de cumplimiento de la Escritura, también nuestra vida cristiana no debe reducirse a unos días de recogimiento y de piedad, sino ser testigos y dar respuesta a la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús.
Es Triunfo sobre los hombres que le cantan “Hosannas” y se postran para adorarlo y a la vez triunfo sobre la muerte misma, que no pudo enterrarlo en una tumba como los demás mortales.
El Siervo de Yahvé de Isaías, hecho esclavo según la expresión de Pablo en la Carta a los Filipenses es glorificado por la resurrección y en su nombre se dobla toda rodilla en el cielo, en la tierra y en el infierno.
Paraliza el mundo sus actividades del “Humilde Hijo del Carpintero de Nazareth”; sin haber escrito ningún libro ha puesto todas las plumas en movimiento comentando su vida y sus enseñanzas. No fundó universidades y hoy cuenta con más discípulos que todos los centros educativos juntos.
Su misión en el mundo fue la de darle a la raza humana el mensaje para llegar a ser la gran familia que pudiera invocar a Dios como “Padre Nuestro” y consiguiera la armonía, el amor y la paz.
Napoleón dijo: “Alejandro, César, Carlomagno y yo mismo hemos fundado imperios, pero en qué los basamos? Sobre la fuerza. Solamente Jesucristo ha basado su imperio en el amor y ahora mismo millones de seres estarían dispuestos a morir por Él”.
A su paso revolucionó todos los conceptos al poner la persona humana en primer lugar por encima de todas las leyes. Con su mensaje de Verdad destapó todas las hipocresías de los doctores de la Ley y de los fariseos. Nos dejó su Palabra y es la que nos hace libres de toda esclavitud, nos dejó los Sacramentos como fuente de gracia, nunca nos obligó con amenazas a seguirlo y hoy todos lo buscamos como el Nuevo Mesías.
Hoy Jesús quiere según la expresión del profeta Ezequiel, que lo dejemos arrancar el corazón de piedra para que lo transforme en uno de carne donde entendamos su Misterio y por Él somos salvados de la “muerte segunda” como lo dice el libro del Apocalipsis.
