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Opinión/ Creado el: 2020-07-29 01:47

La Mezquita y la Virgen

Escrito por: Redacción Diario del Huila | julio 29 de 2020

Por : Jesús Andrés Vargas Gutiérrez

Un revuelo mediático jurídico y hasta cultural han causado dos eventos en dos países que no podrían ser mas distantes y diferentes como lo son Turquía y Colombia.

Claramente las referencias que nos llegan del país  oriental son ya sea a través de las novelas interminables que producen, o las postales de sus imponentes paisajes y edificaciones. Pero, si preguntamos  por el Señor Recip Tayyip Erdogan, muy seguramente la respuesta más común y entendible sería: No sé quien es.

Resulta que este Señor es el actual presidente de Turquía, un Presidente que muy al estilo Putin, (aliados entre otras cosas), ha buscado la manera de permanecer en el poder a tal punto que se cuestione la estabilidad de la democracia Turca.

Turquía, si bien es cierto concentra todo un aire de misticismo y culturas milenarias, es uno de los países musulmanes más seculares que existen en la actualidad. Todo esto gracias a la proyección y a las reformas del gran visionario Mustafa Kemal Ataturk en la primera mitad del siglo XX.

Caído en desgracia el imperio Otomano, Turquía surge como un Estado moderno de la mano del “padre de los turcos” como se le conocía,  quien modernizó las instituciones convirtiéndose en el primer Presidente de la República, haciendo grandes esfuerzos por mantener una separación efectiva entre el Estado y la Religión.

Hasta hace poco, eso funcionaba muy bien en dicho país. Sin negar la inmensa mayoría musulmana que habita allí, nadie dudaba de que esa era la mejor forma de mantener la armonía con las minorías ortodoxas, judías , kurdas y armenias.

Símbolo de ello había sido hasta hace poco, la dedicación de la Basílica de Santa Sofia, la gran joya arquitectónica del Imperio Bizantino, como un museo en dónde gentes de diferentes credos y culturas podían apreciar tan impresionante edificación.

Todo esto cambió con la decisión del Presidente Erdogan de convertir nuevamente este patrimonio de la humanidad en una mezquita, recordando así la forma en como los Otomanos en cabeza de Mehmed II a sangre y fuego se tomaron Constantinopla hoy mundialmente conocida como Estambul.

“Sólo los musulmanes podrán venir a rezar” sentenció Erdogan cuando firmó la reconversión del edificio, dejando en claro que de tolerancia religiosa poco o nada quiere saber.

Aquí en Colombia por otra parte, y de una forma que parece apuntarle a todo lo contrario, la Justicia al menos en primera instancia, ha dejado claro de manera paradójica, que para garantizar la libertad religiosa, hay que censurarla de tal forma que un funcionario público, a pesar de hacer las salvedades del caso, no puede manifestar abiertamente su fe.

Eso le pasó al Presidente Iván Duque, por un trino muy respetuoso de hecho, que publicó  para conmemorar a la Virgen de Chiquinquirá, pero que la Sala laboral del Tribunal Superior de Cali, le pareció en palabras suyas una actuación que ponía en duda la credibilidad del mandatario.

Ahora resulta que el Presidente por ser Presidente, dejó de ser un sujeto de derechos fundamentales, sentando el tribunal un precedente peligroso no muy alejado de lo que sucede en Turquía.