viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-11-01 01:01

La manía de ser holgazán

Escrito por: Froilán Casas
 | noviembre 01 de 2017

Existen varias causas de la pobreza, una de ellas y  no la menos importante, es la holgazanería. La pereza parece, en nuestra cultura, como una manía ancestral; a ello se agrega el colectivo actual: ganar el máximo con el mínimo de exigencias y en poco tiempo. Por otra parte, las políticas de los diferentes gobiernos es alimentar la pobreza;  con esos programas asistencialistas  no se ha hecho otra cosa que cultivarla. Muy pocos programas, a excepción del SENA, promueven el desarrollo de la persona humana; apuntan  a un mero asistencialismo que va generando una cultura de la dependencia y de la ineptitud. Todo ello se alimenta con el imaginario cultural de creer que somos pobres porque hay unos explotadores que no han hecho otra cosa que depredar  y despilfarrar lo que es de todos y, -en parte tienen razón-. Los diferentes subsidios que va estableciendo el Estado -con nuestros impuestos de quienes trabajamos-, cultivan una mentalidad de esperarlo todo del gobierno. Hay otro fenómeno: pareciera que a un buen número de políticos les interesa tener muchos pobres, pues allí se encuentran los votos cautivos. Un pueblo con hambre vota estomacalmente sin ningún criterio, con la única razón de tener el estómago lleno y, -en parte tienen razón-. Se deben primero, satisfacer las necesidades básicas. Políticas populistas de derecha o de izquierda cautivan votos y se corre el riesgo, si la clase dirigente no es acuciosa e inteligente,  llegar a tener en un futuro próximo, un gobierno dictatorial y tiránico en donde un partido se perpetúa en el poder en aras de una distribución ¿de la pobreza o de la riqueza? Depende por donde se mire el asunto. Los extremismos son consecuencia de una pésima clase dirigente. La inequidad es la antesala de la más cruel dictadura. Ejemplos se  ven en países vecinos. Por favor, aprendamos de los errores de los otros para no caer en los mismos y aún mayores. Si no existe una política preventiva en lo social que apunte a construir una sociedad equitativa y con alta dosis de justicia social, mañana padeceremos la más vil tiranía. El campo necesita una política de Estado que direccione los recursos a la productividad y no a la mendicidad. Hay que apoyar al que trabaja, no al zángano que quiere todo gratis sin ningún esfuerzo. El campo es rentable si tiene una política que favorezca al pequeño y mediano productor, no sólo con financiación sino, ante todo con asistencia técnica. Esto sí que es trabajo productivo. Países como Canadá, Estados Unidos y Rusia, exportan alimentos. La agroindustria está altamente calificada y el rendimiento en la productividad sobrepasa incluso, los índices de producción. La educación debe estar enmarcada en un cambio de mentalidad, pasar del verbo pedir al verbo ofrecer, en donde se estimule a los docentes que den rendimiento en los resultados de las Pruebas Saber; una educación integral en donde los valores marquen el derrotero de la formación integral. Hay mucha demagogia en esto y la exigencia ha sido muy tibia; hay miedo de ser descalificados por los mediocres que solo saben gritar y buscar gabelas.

+ Froilán, obispo de Neiva


Comentarios