Opinión/ Creado el: 2018-08-26 05:04
La Mala Hora
De este corral gamonalista de fanatismo politiquero y camándula que siempre vota por los mismos corruptos, como en el mundo de corrupción y desconfianza que describe la obra de García Márquez, es la que vivimos en el Huila actualmente con el protagonismo bellaco de muchos personajes que nos han llenado de oprobio, como que hemos tenido la más grande vitrina nacional y mundial de la vergüenza con el último episodio de la captura en redada de la mitad del ingrávido, pedestre y contaminado Concejo capitalino por actos de corrupción, junto con los coautores del depravado negocio de compra venta de puestos a cambio de coimas y granjerías, que es una endemia en este Macondo inundado por el miasma corruptor.
Que por supuesto no es nuevo en esta empobrecida y atrasada región de celios y politiqueros corruptos e incompetentes donde pululan los elefantes blancos producto de la corrupción, pero “vivos” para el tráfico de influencias y el soborno, como que hace varios años encopetados e ilustrados concejales fueron condenados por recibir coimas para adjudicar contratos, uno de los cuales -el más ilustrado-, no obstante haber ido a la cárcel por el mayor escándalo de corrupción judicializado de que tengamos memoria, el entonces alcalde Héctor Aníbal Ramírez nos lo recetó sin mosquearse para manejar la contratación y la educación pagando favores politiqueros y nada pasó, acostumbrados como estamos a tolerar la corrupción como modus vivendi de estos filibusteros sabedores de que siempre encuentran respaldo en las urnas por parte de sus cómplices electores.
Y es que el libreto de la corrupción desde hace mucho rato ha sido el mismo con la elección de personeros y contralores en todo el territorio macondiano, porque es la fórmula del éxito político para acumular poder económico y burocrático enraizando el clientelismo y la politiquería corrompida: integrantes de corporaciones públicas venales con un hombre del maletín financiador de campañas como en el proceso 8000 que sirvió para comprar la misma Presidencia, para poner después los cargos públicos a su servicio particular como expresión de un sistema político electoral infame que la clase política nunca va a cambiar porque es la fuente alimentadora de su vigencia política y corruptora.
No podía ser mayor el protagonismo raizal en politiquería y corrupción: un contratista confeso de robarse la plata de la alimentación escolar; el representante Prada investigado por fraude procesal y soborno; alcaldes procesados por corrupción y homicidio; el recadero mendaz y vengativo del senador Macías, ícono de la instigación a la violencia politiquera; un estadio de fútbol colapsado convertido en emblema de la corrupción, y por si faltaran más motivos de vergüenza , ahora resultó sindicado el inefable ex senador Gechem por traficar con la plata de la paz para adjudicar contratos a través de la Agencia de Desarrollo Rural. Por eso frente a esta ignominia, los huilenses tendremos que acudir hoy masivamente a votar siete veces sí, para demostrar que no somos cómplices de los corruptos, haciendo el propósito de enmienda de no volver a elegir a los mismos crápulas que nos avergüenzan ante Colombia y el mundo.
Que por supuesto no es nuevo en esta empobrecida y atrasada región de celios y politiqueros corruptos e incompetentes donde pululan los elefantes blancos producto de la corrupción, pero “vivos” para el tráfico de influencias y el soborno, como que hace varios años encopetados e ilustrados concejales fueron condenados por recibir coimas para adjudicar contratos, uno de los cuales -el más ilustrado-, no obstante haber ido a la cárcel por el mayor escándalo de corrupción judicializado de que tengamos memoria, el entonces alcalde Héctor Aníbal Ramírez nos lo recetó sin mosquearse para manejar la contratación y la educación pagando favores politiqueros y nada pasó, acostumbrados como estamos a tolerar la corrupción como modus vivendi de estos filibusteros sabedores de que siempre encuentran respaldo en las urnas por parte de sus cómplices electores.
Y es que el libreto de la corrupción desde hace mucho rato ha sido el mismo con la elección de personeros y contralores en todo el territorio macondiano, porque es la fórmula del éxito político para acumular poder económico y burocrático enraizando el clientelismo y la politiquería corrompida: integrantes de corporaciones públicas venales con un hombre del maletín financiador de campañas como en el proceso 8000 que sirvió para comprar la misma Presidencia, para poner después los cargos públicos a su servicio particular como expresión de un sistema político electoral infame que la clase política nunca va a cambiar porque es la fuente alimentadora de su vigencia política y corruptora.
No podía ser mayor el protagonismo raizal en politiquería y corrupción: un contratista confeso de robarse la plata de la alimentación escolar; el representante Prada investigado por fraude procesal y soborno; alcaldes procesados por corrupción y homicidio; el recadero mendaz y vengativo del senador Macías, ícono de la instigación a la violencia politiquera; un estadio de fútbol colapsado convertido en emblema de la corrupción, y por si faltaran más motivos de vergüenza , ahora resultó sindicado el inefable ex senador Gechem por traficar con la plata de la paz para adjudicar contratos a través de la Agencia de Desarrollo Rural. Por eso frente a esta ignominia, los huilenses tendremos que acudir hoy masivamente a votar siete veces sí, para demostrar que no somos cómplices de los corruptos, haciendo el propósito de enmienda de no volver a elegir a los mismos crápulas que nos avergüenzan ante Colombia y el mundo.
