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Opinión/ Creado el: 2017-10-22 12:21 - Última actualización: 2017-10-22 12:22

La llaga en el dedo

Escrito por: Julio Cesar Triana Quintero
 | octubre 22 de 2017

Ésta semana fuimos informados de la decisión que adoptó la Procuraduría general de la Nación, por la cual se dispuso la suspensión del cargo, como medida preventiva, del Superintendente Nacional de Salud NORMAN JULIO MUÑOZ MUÑOZ, por permitir y/o autorizar el inicio de operaciones de MEDIMÁS EPS sin que contara con una red de prestadores de servicios en el país.

El Ministro de Salud y Protección Social, acogiendo a regañadientes la decisión, no escatimó sin embargo esfuerzos para pedir que los mismos órganos de control, antes de entrar a adoptar decisiones sancionatorias, fuesen proactivos y contribuyeran desde sus competencias, a establecer una ruta de trabajo que de una vez por todas se haga viable el Derecho a la salud de los colombianos.

Hasta donde llega mi conocimiento, entiendo que en un país como el nuestro -prolijo en leyes y escaso en su cumplimiento-, es precisamente la Ley 100 de 1993, que adoptó el nuevo Sistema General de Seguridad Social (Incluido el de Salud), la norma que tiene el record de reglamentación, directamente proporcional a su inoperancia.

Hemos pasado por cientos –creo que ya miles- de sentencias de la Corte Constitucional, amparando, vía tutela, el derecho a la salud y haciendo de los jueces constructores de políticas públicas que solo el legislador debería adoptar. Pero allí sucede igual: Ni los desacatos inquietan a los responsables de tan mal sistema de salud que tenemos.

Es más, ya tenemos una Ley Estatutaria de Salud (La 1751 de 2015), que se anunció como la alternativa mesiánica para resolver la problemática y la verdad es que poco o nada ha servido para un asunto que es estructural.

Y es hasta harto escribir de un asunto que todos conocemos, pero tal vez lo indignante es que existan incluso normas penales que castiguen a quien omita los aportes a Seguridad Social y tengamos un sistema tan inoperante al que estamos obligados a consignar día a día, so pena de ser sancionados, aun cuando los intermediarios ni siquiera mereces la mirada de las autoridades.

Aunque en principio me causó sorpresa la reacción del Ministro en torno a la decisión de la Procuraduría, coincido en que ninguna solución aporta el investigar a un funcionario que, ante la inoperancia de las instituciones, tal vez resulte sancionado y el sistema siga empeorando. Mejor dicho, tan mal está el sistema que ni el dedo en la llaga estamos poniendo.