La judicialización de los derechos de los animales
El reconocimiento de un “Habeas Corpus” a un oso de anteojos y con ello la orden de libertad proferida por la Corte Suprema de Justicia al zoológico de Barranquilla, generó alegría entre los defensores de los derechos de los animales y algo de perplejidad en el mundo jurídico por la aplicación de una medida judicial creada para seres humanos.
En efecto, el “Habeas Corpus”, desarrollado por la Ley 1095 de 2006, es definido como un derecho fundamental y a la vez como acción constitucional, que busca proteger la libertad personal cuando un individuo es privado de su libertad con violación de las garantías constitucionales o legales. La misma ley indica que para su decisión se aplicará el principio pro homine, lo cual implica que siempre se debe buscar el mayor beneficio para el ser humano.
La discusión surge, no por la protección y defensa de los derechos de los animales, sino por la controvertida decisión de aplicar a un ser no humano, un derecho fundamental creado para individuos de la raza humana, y sobre todo con unos argumentos jurídicos muy pobres y poco convincentes utilizados por la Corte Suprema.
Esta decisión abre la puerta para el uso de recursos jurídicos creados por la Constitución Política colombiana, para ser aplicados a los animales. En otro episodio similar, se buscó proteger los derechos fundamentales de un perro callejero mediante una acción de tutela, con el fin de que el Estado asumiera su recuperación. El resultado no fue favorable en este caso, contrario a lo que ocurrió con el oso de anteojos que deberá ser liberado en su hábitat natural. Pero fue la primera vez que se presentó una tutela para proteger el “derecho fundamental” de un perro, lo cual es simplemente exótico.
Estos episodios reflejan la creciente preocupación humana por el bienestar de los animales –lo cual es plausible- y la judicialización de estas problemáticas mediante acciones judiciales.
Lo discutible y controvertible es el uso de dos acciones constitucionales –habeas corpus y tutela- para proteger derechos de animales.
¿Estará el derecho viviendo un cambio de paradigma o son simplemente errores judiciales? El tiempo lo dirá. (*Dir. Grupo Nuevas Visiones del Derecho – USCO).
