viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-07-10 02:19

La incultura de pitar

Escrito por: Luis Alfonso Albarracín Palomino
 | julio 10 de 2017

Transitar por la ciudad, se convertido en una tortura para los conductores de vehículos y motociclistas, por los escasos cordones viales que posee la capital del Huila. El crecimiento urbanístico ha sido superior al diseño y construcción de nuevas arterias que están ocasionado una lentitud durante las horas pico. Las administraciones en otrora han carecido de una verdadera prospectiva de desarrollo de la ciudad, a cinco, diez, quince, veinte o más años, para pensar en la ciudad ideal del futuro, que los neivanos nos merecemos. Desafortunamente han tenido una miopía dentro de los esquemas de planificación, para atender la gran demanda de las necesidades básicas que hoy en día están haciendo metástasis en la calidad de vida de sus habitantes.
Pero lo más preocupante es la actitud de las personas que utilizan estos cordones viales en Neiva. La incultura y el desorden vial que está imperando, sin que existan los suficientes controles de las autoridades de tránsito, está generando un aumento del estrés en los conductores, cuando llegan a las intersecciones. La tranquilidad que debe existir en las filas que se forman en los semáforos, es interrumpida de forma violenta, porque los vehículos y motos empiezan a pitar simultáneamente a través de una sinfonía ruidosa y estridente, que afecta el nivel permitido de decibeles en los oídos de los seres humanos que transitamos. Se ha vuelto evidente que esa incultura se contagia a toda la ciudadanía que la están convirtiendo en costumbre pitar cuando el semáforo cambia de rojo a amarillo y luego a verde, quienes circulan sin prudencia, ni acatamiento de las normas contempladas en el Código Nacional de Tránsito.
A ciertas horas del día, la ciudad se convierte en una maraña densa de carros y motos de toda clase y pitos estridentes que rompen la armonía que debe reinar en estos sitios. No les interesa si la calle está siendo atravesada por personas de la tercera edad o niños en dichas esquinas. Ya es un rasgo característico de los habitantes neivanos, que en muchas ocasiones es ratificado en los operativos ocasionales que realizan los agentes de tránsito. Considero que debemos atender esta problemática vial y de salud, con mayor energía y controles de las autoridades, junto con el diseño e implementación de campañas masivas de educación por parte de la administración municipal de Neiva, que permitan fortalecer la cultura vial donde impere el respeto y la solidaridad por los demás. Debemos evitar conjuntamente, que se nos convierta en un infierno vial, sino se atiende con medidas eficaces, el problema de la movilidad en esta ciudad. Si los conductores no toman conciencia de su obligación de respetar las normas y deciden practicar día a día una verdadera cultura ciudadana de tráfico, ningún esfuerzo ni estrategias serán suficientes para recuperar la cordura en las vías.

 


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