martes, 07 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2019-06-13 11:09

La importancia de un traje

Escrito por: Redacción Diario del Huila | junio 13 de 2019

Por: Diego Muñoz

Llego la recta final del San Pedro, durante 2 meses rondas sanpedrinas, reuniones de empresas, encuentros de entidades y amigos nos han despertado el sentimiento de huilensidad que llevamos dentro. La ciudad se ha engalanado y llenado de folclor. El asado, la mistela y el Doble Anís han dado gusto al paladar; rajaleñas, bandas papayeras y hermosos trajes típicos se han apoderado de la vida diaria de propios y extraños. No puedo apartarme y quiero en esta columna llamar la atención sobre un hecho que ofende nuestras tradiciones y que afecta la economía que se crea alrededor de las fiestas que tanto se dinamiza en esta época.

He recibido la triste y preocupante noticia que el Club Campestre de Neiva no tendrá la tradicional fiesta del traje típico huilense a la que en cada año asistían en promedio 2500 personas, todas elegantemente vestidas, con el atuendo que tanto orgullo nos genera a los huilenses. El vestido del sanjuanero es catalogado como uno de los más bellos de Colombia, a tal punto que, muchos de los que vienen a las fiestas lo hacen para vestirse con él y tomarse la foto para el recuerdo, esto lo pude comprobar con la desazón que produjo a mis invitados de este año la mala noticia de que ésta no será una de las actividades programadas.

Entiendo que todo se ha vuelto negocio, que logísticamente cabe más gente vestida de manera normal que con el traje típico, y que tal vez por eso, se tomó la errada decisión de suprimir el traje. Digo errada por que no todo es dinero, hay tradiciones que se deben respetar, que nos identifican y unen como pueblo, como sociedad, como club. Si hablamos empresarialmente la afectación para Neiva es grave, las fiestas del San Pedro representan el 20%, o más, de los ingresos totales de la economía de la ciudad y de unos años para acá estos se han venido concentrando en beneficios para pocos. Todos los negocios que antes giraban alrededor de la Calle del Festival ahora se trasladaron al Club Campestre y a los organizadores del concierto.

Para una ciudad como Neiva que antes dependía del petróleo y que hoy no tiene actividades diferentes a las culturales, turísticas y de achira, la decisión de suprimir la fiesta del traje típico es muy preocupante y atenta contra la economía naranja que se gesta alrededor de ella y que tanto promueve el presidente Duque. Sólo una pequeña confeccionista con la que hablé me manifestó que el día de la fiesta del club su negocio recibía cerca de cinco millones de ingresos. La invitación es a que no perdamos nuestras tradiciones, pues aparte de unirnos como pueblo, nos puede generar cuantiosos ingresos        


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