Opinión/ Creado el: 2019-01-05 02:05
La importancia de Bolsonaro
Por: Luis Humberto Tovar Trujillo
De mucha importancia para la región Latinoamericana, ha sido y será la presencia del nuevo mandatario de los brasileños, por su condición de ser afirmativo en elementales concepciones ideológicas, que hoy vulgarizan como de extrema derecha, por algunos medios de comunicación.
Importante porque comienza una nueva liberación, que ojalá sea definitiva, del yugo del comunismo, que todavía merodea los cielos rasos de las construcciones institucionales de América Latina.
El discurso de posesión del mandatario, indica la reiteración de sus convicciones expuestas en la campaña presidencial, que lo llevaron en forma rotunda al éxito. De nada sirven las lamentaciones, de los despistados, que quieren ridiculizar las decisiones adoptadas hasta el mandatario, volviendo al ridículo de mantener distinciones entre derecha e izquierda, que como dice un pensador, es una “distinción estúpida”, cuando se quiere polarizar toda una sociedad.
Recuperar la autoridad y el orden; son principios fundamentales de una sociedad, que han abandonado los gobernantes, creyendo que, siendo laxos y complacientes con las aberraciones traídas de otras latitudes, y como estrategia para engañar a los ciudadanos, haciéndoles creer que, asumiendo posturas supuestamente ideológicas, hasta contrarias al derecho natural, se conquista el poder político.
Utilizar la ideología de género, el ateísmo, negociar la autoridad, la familia como soporte de la sociedad, renunciar al mantenimiento del orden teniendo del derecho, el elemento insustituible para garantizar el funcionamiento de las relaciones entre los individuos, creer erróneamente que los derechos colectivos, propios del interés general, deben ser sustituidos por ese afán torticero de la defensa a ultranza de los derechos individuales, fundamentados en la mala concepción, peor aún, vulgarización del derecho al libre desarrollo de la personalidad, en una clara demostración del subjetivismo filosófico anacrónico; es decir, anteponiendo los derechos individuales por encima de los de la sociedad y el interés general.
Todo este sancocho de cosas, ha llevado a hacer creer que, dándole un ropaje de libertinaje a concepciones económicas fracasadas, haciéndolas ver, como patrimonio de nuevas conquistas para una sociedad, donde valiéndose de un pueblo ignorante y manteniéndolo sometido, para luego inyectarle todas estas aberraciones, pretenden obtener el poder y mantenerse en él a perpetuidad; veamos experiencias nefastas vecinas.
O la sociedad con sus nuevos liderazgos recupera el sendero de verdaderas democracias, basadas en el respeto a valores como la autoridad y el orden, recuperando el respeto fundamental al derecho natural, o seremos una sociedad inviable hacia el futuro.
Bienvenidos a los nuevos aires redentores de nuestra sociedad Latinoamericana.
De mucha importancia para la región Latinoamericana, ha sido y será la presencia del nuevo mandatario de los brasileños, por su condición de ser afirmativo en elementales concepciones ideológicas, que hoy vulgarizan como de extrema derecha, por algunos medios de comunicación.
Importante porque comienza una nueva liberación, que ojalá sea definitiva, del yugo del comunismo, que todavía merodea los cielos rasos de las construcciones institucionales de América Latina.
El discurso de posesión del mandatario, indica la reiteración de sus convicciones expuestas en la campaña presidencial, que lo llevaron en forma rotunda al éxito. De nada sirven las lamentaciones, de los despistados, que quieren ridiculizar las decisiones adoptadas hasta el mandatario, volviendo al ridículo de mantener distinciones entre derecha e izquierda, que como dice un pensador, es una “distinción estúpida”, cuando se quiere polarizar toda una sociedad.
Recuperar la autoridad y el orden; son principios fundamentales de una sociedad, que han abandonado los gobernantes, creyendo que, siendo laxos y complacientes con las aberraciones traídas de otras latitudes, y como estrategia para engañar a los ciudadanos, haciéndoles creer que, asumiendo posturas supuestamente ideológicas, hasta contrarias al derecho natural, se conquista el poder político.
Utilizar la ideología de género, el ateísmo, negociar la autoridad, la familia como soporte de la sociedad, renunciar al mantenimiento del orden teniendo del derecho, el elemento insustituible para garantizar el funcionamiento de las relaciones entre los individuos, creer erróneamente que los derechos colectivos, propios del interés general, deben ser sustituidos por ese afán torticero de la defensa a ultranza de los derechos individuales, fundamentados en la mala concepción, peor aún, vulgarización del derecho al libre desarrollo de la personalidad, en una clara demostración del subjetivismo filosófico anacrónico; es decir, anteponiendo los derechos individuales por encima de los de la sociedad y el interés general.
Todo este sancocho de cosas, ha llevado a hacer creer que, dándole un ropaje de libertinaje a concepciones económicas fracasadas, haciéndolas ver, como patrimonio de nuevas conquistas para una sociedad, donde valiéndose de un pueblo ignorante y manteniéndolo sometido, para luego inyectarle todas estas aberraciones, pretenden obtener el poder y mantenerse en él a perpetuidad; veamos experiencias nefastas vecinas.
O la sociedad con sus nuevos liderazgos recupera el sendero de verdaderas democracias, basadas en el respeto a valores como la autoridad y el orden, recuperando el respeto fundamental al derecho natural, o seremos una sociedad inviable hacia el futuro.
Bienvenidos a los nuevos aires redentores de nuestra sociedad Latinoamericana.
