La ignorancia es atrevida
Por:Luis Humberto Tovar Trujillo
Y es tan atrevida, tan vulgar es la ignorancia insuperable, que produce verdadero asco, cuando a sabiendas de ella, por ahora insuperable, por las mismas convicciones ideológicas, una magistrada o mal llamada magistrada, o quien, valiéndose de esa dignidad, toma decisiones aberrantes, para servirle al delito y no a los intereses verdaderos de la nación.
Detestable, por no decir otra cosa peor, que una magistrada, valiéndose indecorosamente de su condición de autoridad judicial, utilice la acción de tutela, que fue creada como un mecanismo subsidiario, para la defensa de los derechos fundamentales constitucionales que fueren violados o que fueren colocados en peligro de ser violados.
Jamás se estableció para que un juez, abusando de sus funciones, con la previa advertencia del ministerio público de su improcedencia, se utilizara aberrantemente para modificar completamente la estructura del regimen de nuestro pais, de presidencialista al parlamentario.
Quitar por tutela una de las funciones del presidente, en sus relaciones internacionales, y otorgárselas al senado, por el capricho ideológicamente demostrados por la secuencia de sus aberrantes decisiones, es la demostración del mas cruel paludismo intelectual, puesto al servicio del delito y del “mejor acuerdo posible”, léase, “lavandería criminal”, y defendido por quienes suscribieron la famosa tutela, para enmarcar por lo ignominiosa, como uno de los hitos detestables de la juridicidad colombiana.
Es tan mediocre la decisión del Tribunal Administrativo de Cundinamarca y la ponencia, que la casi totalidad de los raciocinios expuestos por los proponentes de la tutela, los congresistas defensores de las aberraciones en este pais, fueron tomadas casi que literalmente para sustentar las motivaciones de la decisión, que hacen que no exista por parte de la magistrada ni sustentación, menos aún, motivación ninguna, distinta a las instrucciones dadas para la decisión final.
A tanto ha llegado el estado de postración de la justicia colombiana al delito, donde autoridades judiciales, valiéndose no del derecho sino del delito, modifiquen el modelo político del pais, mediante una tutela; debo entender que el derecho constitucional, según la célebre magistrada de marras, ha dejado de existir, o mejor aún, para ella nunca ha existido.
¿Si esto no fuera cierto, conocerá acaso la magistrada, en que consiste un regimen presidencial y un regimen parlamentario?; ¿Acaso sabrá también, que las modificaciones a la constitución, no se hacen por tutela sino mediante actos legislativos?; pero también entiendo que quedaron cebados a hacer de la constitución, parte del papel higiénico, en que la han convertido los que hoy hablan de democracia para violentarla.
Mientras no se le meta la mano a la justicia, este pais seguirá avanzando hacia su inviolabilidad total.
