La hora de la innovación
Por Armando Saavedra
A mediados de 2014 en Brasil el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo Luis Alberto Moreno expresaba: “Los países latinoamericanos deberían plantearse una pregunta clave: ¿Por qué no podemos producir un Messi, un Neymar o un James de la ciencia o la tecnología?”, haciendo además un llamado para que apliquemos la misma pasión y disciplina de los deportes a crear un sistema para producir talentos. Yo creo que este es el momento preciso para empezar a hacer lo que proponía el Doctor Moreno.
El panorama planteado por la pandemia a puesto al mundo, como decía mi padre, “con las patas para arriba”; descubrimos con dolor que la cobertura de internet no era tan buena como nos decía el ministerio, que un altísimo porcentaje de los estudiantes no tienen los medios para acceder a clases virtuales y, peor aún, la mayor cantidad de docentes no están en capacidad de sostener toda una catedra en virtualidad. De hecho, los docentes de más de cincuenta años, el 34, 46% del total de la planta docente del departamento, son los que han tenido los mayores contratiempos y la menor disposición al cambio. En el Huila específicamente, los equipos de cómputo del programa “Computadores para educar”, que el gobierno departamental anterior logro conseguir, no han servido, pues los rectores no se los prestaron a los jóvenes por temor a que los dañen o los pierdan y hoy están almacenados desactualizándose en algún rincón de las instituciones educativas.
De acuerdo con el plan territorial de formación docente del departamento para el 2016 – 2019, de los 6.186 docentes 2.132, es decir, el 34,46 % están entre 51 a 65 años, grupo que presentan problemas con las tecnologías; 742 docentes, es decir, el 12% son de profesiones diferentes a licenciaturas que, de acuerdo con el documento, “no son idóneos para la docencia”; solamente el 8,73%, es decir, 538 docentes tienen formación en temas tecnológicos; y el 6,21%, es decir, 383 docentes tiene formación en temas de investigación, lo que presenta un futuro no muy interesante.
De otro lado, en los planes de competitividad y de ciencia y tecnología del departamento, encontramos que dentro de las estrategias de mayor importancia se encuentran el conocimiento como “Factor clave para la creación de ventajas competitivas, que aplican Ciencia, Tecnología e Innovación a sus sectores líderes” para alcanzar los logros más significativos para mejorar sus posiciones competitivas.
En ese orden de ideas, y con la pandemia de trasfondo, nos llegó la hora de “reinventarnos”, palabra que los medios de comunicación han manoseado tanto que se pierde el sentido de esta, pero que es muy importante en este momento.
Innovar o re inventar en educación, fortalecer las capacidades tecnológicas de nuestro plantel de docentes, ver lo que han logrado otras latitudes con estrategias como “la educación al revés”, que plantea que los jóvenes aprendan desde las tecnologías a través de videos en sus hogares y asistan a las escuelas a resolver las tareas y las dudas que aun tengan, donde el profesor deja de ser el “proveedor” de conocimiento para ser “el asesor que aclara las dudas e incentiva la investigación”, y que nuestra educación deje de ser una fuente de almacenamiento de conocimiento, que poco le sirve a los jóvenes, para convertirse en la herramienta de cambio social, transformando a nuestros jóvenes en personas capaces de ser críticas, de entender y analizar el medio en el que se desarrollan, aprender a identificar los problemas más importantes de nuestra sociedad, enfrentarlos y busca resolverlos.
Ayudemos a Reinventarse a nuestros muchachos, que dejen de ser los obreros que obedecen y cumplen horarios, (objetivo de la educación prusiana), y empecemos a formar personas críticas, asertivas, seres humanos comprometidos con su sociedad y su territorio, solo así, empezaremos a formar en el Huila y en Colombia más James y Falcaos de la robótica y de las tecnologías, y empezaremos, ahí sí, a mejorar como sociedad y como territorio, y entenderemos la innovación como forma de desarrollo.
