La historia lo dirá……
“…no acababan de colgarle el Nobel a Santos por haber celebrado un farragoso acuerdo con las FARC, cuando uno de los principales líderes de esa guerrilla, Iván Márquez, anunciaba que regresaba al monte con algunos de los más sanguinarios subversivos. Se había arrepentido, decía, de haber entregado las armas”.
A continuación renovaría viejas alianzas con los Elenos, hoy conocidos narcotraficantes, igual que Márquez, amparados por el cruel y cretinoide dictador de Venezuela Nicolás Maduro. Cuál fue la respuesta inmediata del gobierno? Pues lo obvio y necesario: hacerle frente a la amenaza y crear condiciones militares y policivas para eliminar a los reincidentes.
Aparte de la conmoción política que este hecho ha suscitado, es oportuno repasar la historia como nación, que celebramos hace unas pocas semanas: 200 años de vida independiente que han sido 200 años de guerras civiles y conflictos armados sin descanso. No bien disipado el humo de los cañones en Boyacá que hizo poner los pies del virrey español en polvorosa y asumida la presidencia por el Libertador, continuaron las desaveniencias entre Bolívar y Santander. Con los años dieron paso a dos bandos irreconciliables, que hervían de consejas en el Santa Fe todavía colonial, hasta el punto de intentar desde las sombras la muerte de Bolívar en la noche septembrina de 1828.
Unos meses después, un Libertador triste y lleno de amargura por la ingratitud y las peleas internas resuelve huir de este infierno y alejarse de Colombia y de América. La muerte lo sorprende en Santa Marta, en San Pedro Alejandrino en donde antes de expirar rodeado de sus más fieles amigos y generales implora ante Dios: “……Si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro”. No fue así. Colombia no ha sido capaz de vivir sin violencia. Cualquier jefe político ilustre con algo de ambición y de oratoria ha sido capaz de incendiar este país.
Lo grave es que los electores rasos se tragan los discursos sin masticarlos ni analizarlos. El siglo 19 arrasó sin descanso la geografía de esta patria con guerras fratricidas. La primera cuando aún estaba tibio el cadáver del Libertador y la última en comienzos del siglo 20 ¡la Guerra de los mil días! La VIOLENCIA del siglo pasado enfrentó a conservadores y liberales principalmente en los campos y en los pueblos pequeños ¡300.000 muertos! en 23 años ¡ Los campesinos matándose y los jefes discutiendo en los salones.
En 1958 se selló un pacto de convivencia, pero apenas corridos 6 años Tirofijo anunció la lucha armada desde Marquetalia “por reivindicaciones políticas”. -50 años y millones de víctimas- nuevamente las gentes del campo las principales víctimas. Hoy muchos electores ya están en la universidad, pero siguen tragando entero porque los discursos venían de Cuba y…… los muertos no eran de allá. Ahora ya no vienen de Cuba porque es un estado fallido. Y arrastró a Venezuela.
Hoy ya no son discursos. Son disculpas. Como las de Iván Márquez. Ahora es la coca. Que les llena los bolsillos y los convirtió en mafiosos. El problema es que sigue habiendo muertos y el dinero de evitar esas muertos debería, desde 1.830, haberse invertido en el bienestar de los colombianos. No en la compra de armas para asesinar más colombianos.
