miércoles, 08 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2018-10-03 01:29 - Última actualización: 2018-10-03 01:33

La hipocresía “progre”

Escrito por: Jesús Andrés Vargas
 | octubre 03 de 2018

Empecemos por decir que un decreto mediante el cual se faculte a la policía para decomisar drogas portadas o consumidas en espacio público no es ni será la respuesta definitiva al problema de salud que vive el país. Pero sí hay que celebrar que se le dé la espalda y se le diga NO  a la cultura de la droga que se ha difundido a partir de una decisión jurisprudencial de no judicializar a los usuarios de la llamada “dosis personal”.

Para alivio de los consumidores, el nuevo decreto no revive el tipo penal que hacía de todo usuario de drogas, un potencial delincuente.

El decreto apunta específicamente a sacar de las calles este flagelo, y no permitir que siga siendo normal observar a jóvenes y adultos consumir estas sustancias en espacios públicos como parques y escenarios deportivos.

Casi cualquier barrio tiene un polideportivo oscuro al que nadie se atreve a ir porque saben que es el lugar perfecto para consumidores, desaprovechándose así un espacio vital para el sano esparcimiento.

Ya se ha vuelto casi normal, que mientras niños y niñas juegan “micro” o baloncesto en un parque, en las graderías hay personas deleitándose, consumiendo marihuana y otras sustancias.

Quienes no parecen estar en nada de acuerdo con la decisión son los llamados progresistas, los cuales entre otras cosas defienden el consumo libre y “responsable” de drogas a los que ellos se refieren como drogas “recreativas”.  Como si ver a las familias de los consumidores sufrir fuera divertido mientas ven a sus familiares muertos en vida.

Lo curioso ( sin ser generalistas) es que este colectivo de personas en efecto, defienden a capa y espada muchas causas a las que ellos denominan “libertarias”. Aborto libre, matrimonio libre, consumo libre. Pero también son abiertamente conocidos por una serie de restricciones y prohibiciones.

Entre ellas están, prohibición de las corridas de toros, prohibición del uso de plástico, prohibición de cigarrillos electrónicos, prohibición de la minería, etcétera.

Todas estas prohibiciones muy nobles y las cuales han venido consiguiendo de manera paulatina. Sin embargo, les resulta irreconciliable el hecho de que una persona no pueda infestar el parque con el olor que produce la marihuana o las jeringas que se dejan después de consumir heroína.

“Este es un problema de salud pública que se resuelve con educación”,  la pregunta es, ¿ los modelos de gobiernos progresistas en Colombia, que en efecto han sido pocos, encontraron la fórmula adecuada para disminuir el consumo, dejando que lo hicieran de manera libre?

Con la desmantelación del Bronx, vimos que claramente no, de allí que se reconozca como un primer paso, la erradicación de la droga de las calles colombianas, ya el segundo paso sería implementar programas de salud pública que incluyan planes de desintoxicación y rehabilitación cubiertos por el Sistema de Salud público, que será por supuesto costoso, pero sólo así podremos entender el grave problema que produce en la sociedad el uso de las mal llamadas drogas “recreativas”.


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