viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-08-16 02:04

La hermosa palabra 'paz'

Escrito por: Froilán Casas
 | agosto 16 de 2017

Es paradoxal, el hombre en todas las épocas y culturas ha “buscado” la paz; sin embargo, ¿dónde se vive en paz? Bueno, sí hay países que “gozan de paz”; por ejemplo: Japón, Corea del Sur, los países escandinavos, algunos países de Europa Central. ¿Usted cuándo escucha noticias escalofriantes de esos países? Parece que el secreto es la justicia social. Que haya ricos, ricos, es una fortuna para un país; lo que no se puede soportar es que haya pobres. La pobreza debe borrase de la faz de la tierra; especialmente de Colombia, un país dotado por el Creador de enormes recursos naturales. ¿Cuándo será que acabemos el demagógico y mentiroso discurso sobre la paz? No más retórica, necesitamos hechos de paz: la justicia y la paz se besan. Mientras no haya justicia, no habrá paz. Cuando usted invade el terreno del vecino, usted es constructor de violencia; cuando la salud no es atendida, ese hecho es generador de violencia; cuando usted no cumple con el horario de trabajo y no atiende con responsabilidad sus funciones, que son pagadas, usted es constructor de violencia. Un  Estado es constructor de violencia cuando no hace cumplir las leyes, sin privilegios y aplicándola con justicia. Estoy harto de escuchar discursos y jornadas en favor de la paz. ¿Si aquellos que viven predicando la paz cometen injusticias, entonces qué esperamos? Obras son amores y no buenas razones. Que no nos vengan en la próxima campaña electoral a hablar de paz si por casi doscientos años de vida republicana, no la hemos logrado por las desastrosas luchas fratricidas. Hay quienes siguen hablando de las horrendas masacres del pasado y viven sembrando el odio en las nuevas generaciones. Una historia narrada con resentimiento es cultivadora de la violencia, -no hay que seguir llorando sobre la leche derramada-. ¡Qué tristeza! Quienes se entronizan en el poder quieren acabar con sus contrarios, ¡qué horror! ¿Por qué no seguir el ejemplo de ese prohombre, Néstor Mandela, quien después de veintisiete años de sufrir injustamente en la cárcel, llega a la presidencia de la república y no toma venganza de sus verdugos? ¡Ese sí que es verdadero ejemplo que imitar! En cambio aquí hay mucho discurso: mucho ruido y pocas nueces. Por favor, no escuchemos a tantos mesías o redentores que se van a “sacrificar” por el pueblo si son elegidos; si su discurso no es coherente con su conducta, no les creamos. Escuchemos a la gente aterrizada que con realismo ofrece su nombre para ser elegido en las próximas jornadas electorales. Por favor, no nos dejemos domesticar, elijamos a personas con alta calidad: solvencia académica y solvencia moral. Dice el libro Santo: “Por sus frutos los conoceréis”. ¿Cómo es la conducta del candidato en su vida familiar, social, cultural? Usted es un alcahuete de la corrupción si elige a candidatos corruptos. Un discurso sobre la paz con mentalidad visceral, no construye la paz. No sigamos enrostrándole la violencia a los contrarios y yo me lavo las manos. En sentido estricto aquí en Colombia y por qué no decirlo en el mundo, nadie tiene toda la autoridad moral para hablar de paz.


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