viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-11-28 12:50

La gran oportunidad de las Cualificaciones Profesionales

Escrito por: Pedro Arias
 | noviembre 28 de 2017

A los colombianos, en general, y a los opitas y antioqueños, en particular, se les reconoce un alto grado de inteligencia y de ingenio innato que utilizan para desarrollar toda suerte de negocios –legales e ilegales- con mucho éxito económico, aún sin haber recibido una formación académica a nivel de educación primaria o secundaria y, mucho menos, universitaria. Sin embargo, muchos otros colombianos con inteligencia y habilidades similares ven frustrados sus sueños de progreso por no haber podido estudiar, o por no haber recibido un buen entrenamiento laboral o simplemente por no estar “cualificados” profesionalmente.

Colombia necesita que el tratado de paz de la Habana sea el punto de partida para ayudar a su verdadero desarrollo. Pero para que ese desarrollo sea integral es necesario que la educación llegue a todos los rincones de la patria con altos estándares de calidad y pertinencia para que sea, de verdad, la herramienta de la transformación social, que permita el tránsito hacia una comunidad mucho menos inequitativa, donde todos los colombianos puedan tener mejores oportunidades para cerrar las tremendas brechas económicas y sociales que no nos han permitido vivir en paz y en armonía.

El derecho a la educación que la Constitución reconoce a todos los colombianos, por lo menos en el papel, para que puedan alcanzar el pleno desarrollo de la personalidad humana con un profundo respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales, tiene en la formación profesional el soporte para que Colombia logre liberarse del estigma de ser una de las naciones más inequitativas de América Latina.

La Constitución también exige de los poderes públicos el fomento de la formación y readaptación profesionales, instrumentos ambos de esencial importancia para hacer realidad el derecho al trabajo, la libre elección de la profesión o del oficio y la promoción por el mérito de las cualificaciones.

Nuestro sistema de educación no ha estado sincronizado con el sistema productivo y ha terminado en un círculo vicioso: los empresarios se quejan de las universidades porque producen egresados con muy bajas competencias, lo cual restringe las posibilidades de vinculación para desempeñar cargos específicos, y porque tienen que asumir los costos de entrenamiento, lo que implica alrededor de 5 años para que el profesional sea productivo para la empresa.  Por el otro lado las universidades plantean que su función no es la de formar profesionales para un cargo especifico en una empresa determinada, sino su función esencial es la formar profesionales idóneos, con conocimientos humanísticos, científicos y con principios éticos.

Se hace necesario, entonces, que la educación académica de un individuo, junto con sus habilidades y destrezas puedan ser medidas y, para ello, se requiere contar con un sistema de cualificación profesional, que no solamente permita calificar, sino que, al mismo tiempo, pueda proporcionar la formación necesaria para cerrar las brechas en el conocimiento y que le sirva también al trabajador, tanto para los fines de su elevación de nivel y calidad de vida, como para los de la cohesión social, económica y de fomento del empleo.

Colombia se ha trazado el propósito de ser la nación más educada de América Latina para el año 2025. En este sentido, el Gobierno Nacional, como una iniciativa para avanzar hacia la meta propuesta, ha establecido la creación del “Marco Nacional de Cualificaciones (MNC), como un instrumento para clasificar y estructurar en un esquema de niveles los conocimientos, las destrezas y las aptitudes, de acuerdo con un conjunto de criterios sobre los aprendizajes logrados por las personas”.

El sistema de Cualificaciones Profesionales en Colombia hasta ahora está arrancando en forma. El Gobierno, a través del Ministerio de Educación, está implementando el Marco Nacional de Cualificaciones MNC para “promover el aprendizaje permanente, consolidando rutas de aprendizaje, fortaleciendo el acceso, la participación y la progresión educativa y laboral de las personas. Así mismo, el desarrollo del MNC permitirá articular y flexibilizar los sistemas de educación y de formación para dar respuestas oportunas y pertinentes a las demandas derivadas de la globalización y el desarrollo tecnológico a nivel mundial. En este sentido, el MNC se convierte en un instrumento que articula las necesidades sociales y del mundo laboral con los procesos educativos y formativos”.

El Marco Nacional de Cualificaciones debe convertirse en un instrumento que ayude a disminuir las tremendas brechas existentes entre el sector productivo y el sector académico, buscando aumentar y fortalecer el capital humano del país por medio de una oferta educativa y formativa pertinente y de calidad.

Con esta perspectiva en mente, la cualificación de los individuos ayudará a cerrar las brechas más notables en nuestra sociedad como son las llamadas “Brechas de Cantidad” por el déficit o ausencia de programas de formación y por la baja capacidad de atracción de capital humano relevante. Las “Brechas de Calidadpor la insatisfacción de los empresarios en cuanto al nivel de logro de competencias genéricas y específicas del capital humano disponible. Y las “Brechas de Pertinencia de Formación” que están relacionadas con el desajuste de la oferta educativa o formativa, con respecto a las necesidades del sector productivo en términos de competencias y perfiles ocupacionales.

El Marco Nacional de Cualificaciones y de Formación Profesional constituye el elemento central en torno al que gira la noción básica, del concepto técnico de cualificación profesional, entendida como el conjunto de competencias con significación para el empleo, adquiridas a través de un proceso formativo formal y no formal que son objeto de los correspondientes procedimientos de evaluación y acreditación.

En función de las necesidades del mercado de trabajo y de las cualificaciones que éste requiere, deberán desarrollarse las ofertas públicas de formación profesional, en cuya planificación ha de prestarse especial atención a la enseñanza de las tecnologías de la información y la comunicación, aprendizaje de otros idiomas, especialmente el Inglés y el estudio de la prevención de riesgos laborales.

El aprendizaje permanente y continuado es un elemento esencial en la sociedad del conocimiento y, para propiciar el acceso universal y continuo al mismo, la Ley debe establecer que la Administración Pública adapte las ofertas de formación, especialmente las dirigidas a grupos con dificultades de inserción laboral, en forma tal que se prevenga la exclusión social y que sean los motivadores de futuros aprendizajes mediante el reconocimiento de las competencias obtenidas a través de estas ofertas específicas.

Se requiere con urgencia que el Sistema de Cualificaciones Profesionales empiece a funcionar para que la Colombia del postconflicto inicie su larga caminata hacia la verdadera paz, que es la paz sin inequidades y con justicia social, empezando porque los empresarios reconozcan a los trabajadores su nivel de competencias para que el país, así mismo, aumente su nivel de competitividad. No hay duda que esta es la gran oportunidad para empezar a aplicar un buen Sistema de Cualificaciones Profesionales.


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