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Opinión/ Creado el: 2020-04-29 02:36

La fantasía como un derecho humano

Escrito por: Redacción Diario del Huila | abril 29 de 2020

Por Luis Humberto Tovar Trujillo

Pareciera que estuviéramos viviendo nuestra propia fantasía; En fin, hay episodios de la vida, del común vivir, donde lo racional, donde uno cree que impera la razón, hablando propiamente del racionalismo filosófico, pero no es así; pareciera que viviéramos en otro mundo, o que la razón no fuera la causa y el imperativo conductual nuestro.

Releyendo cosas, me he encontrado con ensayos como el de Tolkien, autor del “Señor de los Anillos”, en su ensayo sobre los Cuentos de Hadas, Tolkien defendía la evasión que propicia la fantasía, no como un escapismo sino como un camino para transformar la realidad.

Como consecuencia de la pandemia que vive el mundo, he entendido que la fantasía, debe ser un instrumento, no para escaparnos de nuestra realidad, como una fuga para no enfrentar la realidad de nuestra vida en cuarentena, presos por alguien invisible, y que podemos utilizar también a alguien invisible, la fantasía, como el camino para transformar la sociedad.

La palabra evasión, que para estos efectos podemos asimilarla a la fuga antes mencionada, connota huida, escapismo, negación, y otros vocablos asociados a la incapacidad de enfrentar la realidad.

El que se evade, es aquel que no enfrenta los problemas de sus días y por esa misma razón no puede resolverlos. Existe otra definición de esta palabra, “ligada a la creatividad y al arte: la evasión entendida como el acceso a un mundo fantástico que nos devuelve a la vida real, no cegados ni adormecidos, sino que, por el contrario, alertas y activos”.

En estas condiciones, sin evadir la realidad, debemos utilizar nuestra fantasía como un verdadero derecho humano, producto de la naturaleza humana, en la medida en que da la posibilidad de salirnos de nuestra realidad sin renunciar a ella, pero buscando opciones y soluciones de vida, que en muchas ocasiones suelen ser afortunadas para poder hablar o al menos coincidir con los anunciadores del nuevo mundo por venir.

Sigo creyendo como muchos, que, de las grandes crisis, y esta es una de ellas, agravada por muchas otras cosas adicionales, que la hacen excepcional, debemos sacar las grandes soluciones; y el mejor aliado es nuestra fantasía, enfrentando imaginariamente el mundo actual, con aquel “deber ser” próximo, que esa fantasía nos indicara sin perder los patrones de racionalidad.

Sacar provecho a estas limitaciones a la libertad, para utilizar la libertad que nos concede un derecho humano, la fantasía, para consagrarnos para mejores cosas en el futuro.

Eso deben hacer en las cárceles, utilizar la libertad que otorga la fantasía, para sentirse libres.