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Opinión/ Creado el: 2019-02-07 02:32

La ética y la sombra de Ariza

Escrito por: Alfonso Vélez Jaramillo | febrero 07 de 2019

Informaciones de prensa muy fragmentarias ya dan como un hecho que Armando Ariza Quintero, quiere volver a la Dirección Ejecutiva de Comfamiliar del Huila.

Esta noticia del posible regreso de Ariza a Comfamiliar, al menos en estos momentos, no la cree nadie en la región, ni creo que él tampoco desee hacerlo, porque todavía no han concluido los procesos que se adelantan en su contra.

Es más, se anuncia un pulso por el cargo con el actual director Luis Miguel Losada  Polanco.

Sería muy peligroso para la tranquilidad que poco el ex funcionario y su familia ha ido recuperando luego de las borrascosas circunstancias que rodearon su salida del cargo hace tres años, que la opinión pública conoce ampliamente y que no es del caso repetir.

Traté de hablar con Ariza Quintero y con Losada Polanco, porque esta noticia tiene especial importancia regional y es coyuntural por el momento político nacional.

No pude entrevistar a ninguno de los dos y es bueno aclarar de antemano que no estoy en contra de ninguna aspiración, ni haciendo campaña por nadie. La norma constitucional autoriza a cualquier ciudadano a ejercer su derecho a la participación democrática de manera limpia.

Aparentemente Ariza no tiene prohibiciones legales de algún  tipo para aspirar a cualquier cargo, pero aquí la limitación no es legal sino ética, su renuncia a la dirección se produjo acosado por los líos judiciales que lo mantuvieron privado de la libertad.

Es pertinente esta columna, no solo por este caso sino por otros que en materia política se están presentando en diferentes escenarios.

Muchos aspiran a cargos de elección popular y  tienen líos judiciales, deberían  tomar atenta nota para que contribuyan a dignificar el arte de hacer política.

Y aunque Ariza ya recobró su autonomía y se puede movilizar libremente, todavía le quedan pendientes algunos asuntos que aún no han sido resueltos a su favor, por cuya razón es mejor que no se meta en nuevos líos.

Ha logrado ir clarificando ante los jueces su situación, pero ante la opinión pública no, todavía siguen pendientes de este mayúsculo escándalo.

Comfamiliar Huila es una gran empresa y debo reconocer que el mismo Ariza la ayudó a construir, sin embargo, no ha acabado de reponerse del golpe derivado de ese escándalo que destapó en su momento malas prácticas administrativas y le hizo daño a su imagen. 

Así como en esos días tiempo le dije en esta columna  a Armando Ariza que renunciara al cargo por el bien de Comfamiliar, hoy le también le manifiesto que no trate de volver, al menos por ahora, hasta que sanee su situación y no interfiera en el proceso de recuperación de la imagen y la estabilidad económica y financiera de la empresa.

No estoy señalándolo, pero creo que es saludable decir que le debe al Huila la presentación de las declaraciones de renta para que despeje dudas de la opinión  demostrando año a año el crecimiento de su patrimonio, el de sus familiares y  la multiplicación de sus empresas.

Esta debe ser una sana práctica de  todos los que aspiran a cargos de representación popular, porque es muy común que a muchos les haya crecido su patrimonio, curiosamente ejercen la política y no le han dado un golpe al mundo nunca.


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