La encrucijada del presidente
Se siguen acumulando hechos que en la dinámica de la política y del ejercicio del gobierno han conducido al Presidente Duque a una difícil encrucijada.
Su equivocada decisión de no haber hecho un corte de cuentas objetivo y riguroso, acompañado de un informe de la Contraloría General de la República, le ha ocasionado un costoso e innecesario desgaste.
De igual manera, su decisión de designar un equipo de ministros con perfil técnico más que político y sin el aval de los partidos y movimientos con representación en el Congreso, le ha ocasionado una dura oposición política, aún dentro de ciertos sectores de su propio partido el CD.
Su gran acierto ha sido el de negarse a la famosa mermelada con los cupos indicativos en el congreso, perverso mecanismo que ha prostituido la política y fomentado la pavorosa corrupción que padecemos.
La austeridad en el gasto de publicidad oficial a través de los diversos medios de comunicación; la abolición del velado patrocinio a columnistas y diversas organizaciones sociales y no gubernamentales; le han significado un alto precio en el deterioro de su imagen, pues ya no es secreto alguno que el impulso a la paz de Santos con las Farc alcanzó cifras de hasta 3 billones de pesos en publicidad que éstos ya no perciben.
En éste contexto, no se debe olvidar la abierta amenaza de Petro en el sentido de convocar a la protesta en las calles para reclamar reivindicaciones sociales; amenaza que ha concluido, por ahora, en el paro de ayer con los resultados ya conocidos.
El reciente episodio de la renuncia del ministro de defensa provocada por el debate de moción de censura, agravó el desgaste del presidente que ya tiene cifras de 70 % de desaprobación en las encuestas.
Quizás ha llegado el punto de quiebre de ésta lamentable situación, con el escándalo provocado por la filtración a la prensa del diálogo privado del embajador Santos con la designada nueva canciller, el cual ha generado una nueva tormenta política con eventuales repercusiones en la política internacional.
Sin duda éste último episodio revela una falta de coordinación del equipo ministerial y donde al parecer están primando las agendas individuales de ciertos funcionarios, por sobre los intereses y objetivos del presidente y su gobierno. Pero más grave aún, que dicho episodio sea protagonizado por miembros de su propio partido el CD.
La encrucijada es evidente. Sin gobernabilidad en el Congreso por la agresiva oposición; con su partido CD fracturado y evidente descontento de sus bases; con los principales medios de comunicación y columnistas en abierta oposición; con la mayoría de la burocracia en poder de los amigos del anterior gobierno; con el incremento de la violencia rural y urbana alimentada por el narcotráfico y la minería criminal; el ambiente es demasiado hostil hacia el Presidente y el uribismo.
En éstas circunstancias, es posible pensar que el Presidente Duque debe replantear su esquema de gobierno. Estará abocado a asumir mayor firmeza en su estilo personal de gobernar. Si realmente quiere unir a los colombianos para superar ésta odiosa polarización, debe comenzar por unir a su propio partido estimulando a las bases del uribismo; llevar a los ministerios representación de los partidos que tienen las mayorías en el congreso sin cupos indicativos o mermelada; exigirle resultados concretos a la fuerza pública en la derrota de la criminalidad; y estructurar sustanciales reformas en la justicia; en la lucho contra la corrupción y en las políticas económicas y sociales.
COLETILLA. ¿Quién y con qué interés grabaría la conversación privada entre el embajador Santos y Claudia Blum?
