La empanada y nuestra cultura de la ilegalidad
Por: Diego Muñoz
Ha sido tendencia en las noticias y redes sociales la multa impuesta a cinco ciudadanos en Bogotá por comprar unas empanadas en un puesto callejero de esos que pululan por la ciudad capital y por todo nuestro país. ¿Quien no ha caído en la tentación de consumir una deliciosa empanada, arepa, chontaduro o cualquier otro manjar callejero de los que se ofrecen en casi todas las esquinas sin siquiera pensar que está cometiendo una infracción sujeta a las sanciones establecidas en la ley?
La insólita y chistosa situación es la clara muestra de lo que sucede en nuestro país en el que abundan códigos, decretos y leyes completamente desconocidos por la ciudadanía, que en muchos casos, no se entienden ni comprenden y por tanto no se aplican ni se acogen por la comunidad y cuando se hace causan revuelo y extrañeza como en el sonado caso de las empanadas.
Ha sido insistente el profesor Antanas Mockus en proponer que nuestras leyes no solo digan publíquese y cúmplase, sino que se adicionen con la palabra “entiéndase” pues quiere el profesor hacernos caer en la cuenta de uno de nuestros grandes problemas y es que la ciudadanía no entiende porque se ha implementado una determinada norma, tal cual como sucede con el caso de la empanada, pues para todos es tan común esa acción que nadie la considera una infracción.
Lo que pretende la norma del Código de Policía que fue aplicada por los agentes de esa institución es evitar el uso y abuso del espacio público, ese del que tanto nos quejamos los ciudadanos porque supuestamente las autoridades no lo hacen respetar y no lo podemos disfrutar a plenitud, es claro que la norma no está hecha para el caso aislado objeto de la noticia, pero qué pasaría si no fuera solo una señora sino 15 o 20 vendedoras de empanadas paradas al frente de su casa o negocio todos los días? Seguramente si usted fuera el afectado también acudiría a la autoridad para que haga respetar sus derechos.
Por la falta de educación y de cultura ciudadana vivimos en una constante trasgresión de las normas que nosotros mismos, a través de las autoridades que hemos elegido para ello, nos hemos impuesto, creemos que esas pequeñas infracciones como comprar un CD pirata o cualquier otro producto que se venda en la calle violando el espacio público no es mayor cosa, lastimosamente la mayoría de los ciudadanos no entienden el objetivo de las leyes que nos rigen y por eso viven en una constante cultura de ilegalidad.
