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Opinión/ Creado el: 2020-07-24 03:12

La dictadura de los virus

Escrito por: Redacción Diario del Huila | julio 24 de 2020

Por Carlos Andrés Pérez Trujillo

pereztrujillocarlosandres@gmail.com

Sea conspiración o accidente, lo único cierto es que China confinó el mundo y les tapó la boca. Aquel campesino, honesto, que nunca tuvo un mal pensamiento contra ese país, ahora está bajo esa dictadura sanitaria que modificó todas las reglas de juego de la democracia.

Edificamos un modelo de principios, normas y códigos de convivencia que en este momento se ven limitados, sin que ningún Congreso lo haya ordenado. Así como hace 30 años no imaginábamos la revolución digital, ahora, todavía no calculamos, ni somos conscientes de lo que ha cambiado nuestra democracia por un virus.

Ya vieron ustedes un grupo de intelectuales y políticos de la tercera edad que demandaron ante la Corte Constitucional su igualdad y libertad. Sin embargo, ante este virus importa bien poco lo que diga un tribunal, pues hay una dictadura invisible que impone sus reglas so pena de perder la vida. Allí no hay instancias, incidentes, ni recursos.  

Aunque la tasa mínima de mortalidad de este virus es de tan solo el 0,2%, según el Centro para el Control de Enfermedades de China, la mortalidad ya comienza a preocupar en muchos países, sobre todo, con los hallazgos frecuentes que se publica de ella. Por ejemplo, científicos británicos advirtieron que el mundo debe prepararse para considerar este Coronavirus ‘endémico’. Es decir, durante décadas nos va a acompañar.

Hasta hace muy poco algunos jueces conservadores se negaban a realizar audiencias virtuales; se excusaban en el asunto probatorio, la fragilidad tecnológica y otra cantidad de argumentos que ahora ya están reposando en una cesta de la basura, pues un virus les ordenó hacerlas virtualmente. Ni la judicatura, ni el Congreso de Colombia les impuso nada.  

Hasta hace poco las secretarías de educación estaban atiborradas por planes de mejoramiento de infraestructura en sitios comunes como lavamanos, baños, compra de pupitres y otras tantas necesidades. Ahora la dictadura de los virus ha hecho el milagro, comenzaron a llegar pupitres, a destinar recursos para el arreglo de baños y compra de implementos de bioseguridad.

Hasta hace muy poco los congresistas no asistían a las sesiones del Senado y Cámara, es más, les demandaron su investidura por esta razón. Ahora, la dictadura les impuso sesionar desde la casa.

Este mismo Covid19 ha generado más poder al Presidente al permitirle expedir más de 100 Decretos con fuerza de Ley, con un Congreso atónito y maniatado por su acostumbrada inoperancia.

Esta dictadura le ha enseñado a toda la humanidad que hace falta muchísima empatía y que la sobrevivencia de todos depende de un solo individuo; si alguien falla, como ocurrió en China, muchos mueren.

Esa misma dictadura, más fuerte que el VIH, ha evitado que muchos amantes visiten moteles, que cientos de religiosos concurran a las iglesias o peregrinen a visitar sus santos; también ha impedido que familias salgan a disfrutar de parques; sin embargo, ese mismo régimen ha propiciado inagotables conversaciones familiares a puerta cerrada. También ha hecho que innumerables padres obnubilados por el frenesí de la edad moderna, descubran lunares en la piel de sus hijos, extraños gustos de sus compañeras, y en algunos casos, ha hecho que muchos amargamente descubran frente a un espejo el golpe del tiempo perdido.