miércoles, 08 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2018-10-17 01:13

La destrucción de los bosques

Escrito por: Carlos Tobar
 | octubre 17 de 2018

“El equivalente a 7.000 canchas de fútbol se taló en los ahora pastizales en el Parque Nacional Natural Tinigua en el curso de tan solo tres meses. La conexión entre los Andes, la Orinoquia y la Amazonia peligra por cuenta de la deforestación y nuevas fincas en la región.”

Colombia les dice adiós a sus selvas

 Helena Calle, Sergio Silva

Les cuento a mis lectores que estoy preocupado, aún más, estoy asustado, por la desenfrenada deforestación de los bosques en el país. Sobre todo, después de leer el reciente informe del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático de la ONU que, perentoriamente, nos conmina a los habitantes de la Tierra a actuar frente a este fenómeno en un plazo no mayor de 12 años. Entre otras cosas, actuar sobre la deforestación como una sus causas. Además, cuando los estudiosos de los bosques amazónicos, como Thomas Lovejoy, quién lleva desde 1965 escudriñando la región, afirma que hasta hoy se ha perdido el 17% de los bosques, y que, de superarse el 20-25% de esa área, el bosque no sería sostenible por lo que entraríamos en un punto de no retorno. Un efecto inmediato se presentaría en la alteración del régimen de lluvias del entorno que, afectaría la zona sur del continente desde Paraguay hasta Uruguay, Argentina y Chile, así como la zona norte desde Bolivia y Perú hasta Ecuador, Colombia y Venezuela.

Pero el fenómeno que aterra es el crecimiento exponencial de la deforestación en nuestro territorio. Que, si bien se presenta en todo el país, se concentra en la Amazonia colombiana: “Las cifras del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) son contundentes: el 70% de la deforestación se concentra en la Amazonía y, desde la salida de las milicias, aumentó 44%. Los municipios donde más bosques se destruyen son también municipios donde la guerrilla se refugió por muchas décadas: San Vicente del Caguán y Cartagena del Chairá, en Caquetá; La Macarena, en Meta; Puerto Guzmán y Puerto Asís, en Putumayo, y San José del Guaviare, en Guaviare.” Un rezago del período de la violencia reciente, agudizado por el hecho de que el estado no entró a ocupar esos territorios, dando la oportunidad de que actores ilegales de todo tipo: finqueros, acaparadores de tierras, mineros ilegales, explotadores de cultivos ilícitos…, depreden los bosques sin oposición alguna. Un hecho que reconocen altos mandos del ejército, única institución que ocasionalmente hace presencia en áreas periféricas del país.

La gota que reboza la copa es la depredación del Parque Nacional Natural Tinigua, contiguo al parque natural regional La Siberia, donde nace el río Las Ceibas. Un daño que nos debiera preocupar.


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