viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-07-03 01:30

La desapacible carta del Senador

Escrito por: Jaime Salazar Díaz
 | julio 03 de 2017

Me imagino, para darle el beneficio de la duda, que no tuvo la suficiente oportunidad de meditar a profundidad la salida a  la palestra con esa “diatriba de amor contra un hombre sentado”. En este caso, no sentado, sino de pie, como  suele ser siempre la actitud del ex presidente Andrés Pastrana y como fue la de su padre, orgullosamente huilense, Misael Pastrana Borrero.  Se olvida el senador Andrade que los mandatos del pueblo colombiano en la elección presidencial fueron rotunda y absolutamente claros  en 1998 y 2002. Para Andrés: haga la paz negociada con Tirofijo – entiéndase Farc- y para Uribe, ante el engaño de las Farc: derrote militarmente a la guerrilla. Andrés no fué ingenuo ni blando. Con su prestigio creó el Plan Colombia que comprometió a los Estados Unidos, el mayor consumidor de cocaína en el mundo, para reforzar y armar el ejército y la Policía que después sirvió en el mandato de Uribe para diezmar a la guerrilla. De 47.000 hombres quedaron casi la quinta parte en filas. Hubo muchas bajas y mas de 20.000 desmovilizados que entregaron sus armas en los cuarteles. Hoy son gentes de paz. Santos desconoció el mandato que él mismo ofreció en su campaña: acabe de doblegar esa guerrilla. En lugar de eso engañó al pueblo colombiano proponiendo unos diálogos inciertos, con la asesoría de Castro, Chávez y Maduro, declarados enemigos de la democracia colombiana, por encima de la voluntad popular. Nuevamente fue derrotado por los colombianos cuando triunfamos con el ¡NO! en el plebiscito, y recurrió entonces al ardid ilegal e -¡inconstitucional!- de sobornar con jugosos contratos de obras y suministros a unas bancadas reticentes ante lo confuso y ladino del acuerdo final del Colón. ¿Dónde está el poder judicial? ¿Quién controla estos delitos? Ante esta situación ¿qué autoridad moral o política le asiste al quejoso para recriminar de una manera -hasta inelegante- en nombre de un partido que no lo acompaña, a un colombiano ilustre y probo que busca un cambio de rumbo, con el respaldo de las bases conservadoras, a un país mal manejado. Todo esto en aras de un apaciguamiento que pretende hasta el cansancio, con la abusiva explotación de la imagen de la paz, la paloma blanca, ablandar el ánimo de los sufridos colombianos que no alcanzan a entender ni a prever las fatales consecuencias de un mal arreglo pactado debajo de la mesa sin la aplicación recta de la justicia. Así sea “transaccional”. Estas consecuencias ya las estamos viviendo con la alevosía del ELN, la sorpresiva y escondida arremetida criminal de los jóvenes “revolucionarios” del MRP que atentaron contra la vida de inocentes en el Centro Andino  y el escandaloso reverdecimiento de los narcotraficantes de todas las layas. Con razón el aliado Presidente Juan Manuel Santos tiene que recurrir al extranjero para que le crean y lo condecoren,  porque aquí en Colombia solamente 12 de cada 100 lo hacen.  Y uno más. El senador Andrade.


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