La demagogia electoral
No es para nada alentadora la manera como se viene desarrollando el presente debate electoral que ya entra en su recta final.
Se inició con la gran feria de avales que es el perverso mecanismo con el cual los jefes y directivos de las colectividades políticas mantienen el control sobre quienes deben ser sus candidatos. Así mismo, han puesto en práctica la figura del coaval, a través del cual, se disfrazan las antiguas coaliciones o pactos burocráticos para la vulgar y corrupta repartija del poder, representado como ya todos sabemos en las prebendas y contratos para repartirse el presupuesto público.
La opción democrática de candidatos avalados por movimientos sociales o grupos significativos de ciudadanos a través de la recolección de firmas, se ha desnaturalizado por completo, en primer lugar porque todavía el costo de la póliza que exige la ley es muy alto, lo que constituye una talanquera para quienes no disponen de cuantiosos recursos económicos, y por otra parte, porque una vez validadas por el organismo electoral las firmas respectivas, se empiezan a ofrecer y recibir los coavales de las colectividades políticas, empezando por el partido de origen del candidato y luego sumando otros apoyos, como ha ocurrido con el candidato de “HUILA CRECE”, disfrazando así una candidatura de clara estirpe banderiza para capturar electores de otras tendencias partidistas.
Lo que hoy es inocultable para nuestro caso, es que el candidato conservador escogido a través de una no muy transparente encuesta, y el candidato Dussan; constituyen las apuestas de los jefes y dirigentes que hace cuatro años fueron aliados en la candidatura de Chavarro, pero que hoy se disputan el “ encarnizado” favoritismo en las encuestas como aparentes rivales, en un claro ejercicio de malabarismo electoral dirigido a cerrarle el paso a cualquiera otra opción que amenace sus más caros intereses.
Para nadie debe ser hoy un secreto que detrás de tales opciones “ democráticas “ están los mismos de siempre. Del lado conservador la famiempresa electoral de Andrade en concurrencia con su eterno rival Integración Conservadora; con el entusiasta apoyo del coaval de Cambio Radical que administra la famiempresa del actual gobernador; y el del partido de la U administrado por el exsenador Gechem Turbay. Y del lado liberal, la fuerza electoral del Senador Villalva, que atrapó hábilmente a los llamados sectores alternativos mediante el truco del mecanismo de las firmas. No obstante, existe además una característica común en los dos candidatos mencionados, pues ambos vienen de ser altos funcionarios del gobierno Santos, el uno en Finagro y el otro en el Banco Agrario; pero como si fuese poco, ambos con una clara trayectoria de la política tradicional ejercida durante 12 años en el Congreso.
Es evidente entonces que en ninguna de las dos opciones que los medios han querido señalar como las únicas con posibilidad real de conquistar la gobernación, con apoyo en las encuestas y de las grandes inversiones publicitarias; el elector puede encontrar una alternativa distinta a la politiquería tradicional manipulada por quienes han manejado los recursos oficiales de la región durante los últimos 25 años, con cifras que alcanzan muchos billones de pesos; el mismo tiempo durante el cual la pobreza y la inequidad social se han incrementado, como el atraso en las reales posibilidades de desarrollo regional.
Tales opciones electorales vienen hablando de las mismas promesas de siempre, en una cínica repetidera de la demagogia que los huilenses venimos escuchando hace muchos años. Por fortuna hay verdaderas alternativas. Ojalá los ciudadanos se liberaran de la presión mediática, del manoseo de las encuestas, de los viejos trucos de la dirigencia tradicional y optaran por discernir con autonomía y libertad cuál es la mejor opción para nuestro departamento.
