La Cumbre del G7
Durante el fin de semana, se desarrolló la Cumbre del G7, en la ciudad sureña de Francia, Biarritz, en la más profunda crisis que sufre el multilateralismo en la actual geopolítica mundial. Al inicio de esta reunión que reúne los siete países más grandes del planeta, había una incertidumbre dadas las actitudes hostiles del presente Donald Trump, que se encuentra en campaña para lograr su reelección. En medio de una nube de malas voluntades, desacuerdos y comunicaciones fallidas, se logró al final que el primer mandatario de los Estados Unidos cambiara de manera repentina su rumbo, frente a la tormenta de críticas que se había gestado alrededor de la cumbre.
La agenda estuvo marcada, por la guerra comercial que se ha presentado entre el país más poderoso del planeta y la China. Igualmente, la posición radical frente a Irán y el incendio que está destruyendo gran parte del territorio amazónico en el Brasil. Hay que destacar la diplomacia del presidente anfitrión Emmanuel Macron, que con sus habilidades logró distensionar el ambiente que se estaba gestando al interior de la cumbre. Para ésto, el G7 quiere cambiar en profundidad la Organización Mundial del Comercio (OMC) para que sea más eficaz en la protección de la propiedad intelectual y la erradicación de las prácticas comerciales desleales.
Hubo un hecho sorpresa. El acercamiento de los Estados Unidos con Irán, a través de la invitación al ministro de Asuntos Exteriores iraní, Yavad Zarif, a Biarritz, el sábado por la noche en calidad de invitado sorpresa. Al principio, Trump reaccionó de manera hostil, pero después mostró apertura hacia un posible acercamiento diplomático. Como resultado importante, se logró un consenso de los asistentes, para que Irán no obtenga armas nucleares, buscando una solución. Igualmente, se espera que los Estados Unidos empiece un proceso de bajarle la intensidad del bloqueo económico a que lo tiene sometido.
Otra decisión importante de la Cumbre del G7, en torno a los incendios que se están presentando en el Amazonas. La ayuda pírrica de 20 millones de euros ha sido recibida por la opinión pública como un gesto pírrico, ante la gran magnitud de este desastre ambiental, que afecta al principal pulmón del mundo. Todos sabemos, que los mayores contaminadores del mundo son precisamente los países desarrollados. No se habló del cambio climático, la protección de los océanos y otras cuestiones medioambientales que está padeciendo el planeta. Por lo menos se logró, obtener un rotundo clamor de solidaridad del grupo hacia el desastre provocado por los incendios de la Amazonia.
