La cruz de Boyacá para Ernesto Macias
Emocionante como fué, el momento en que el Presidente Duque anunció e impuso la condecoración al senador Macías, Presidente del Congreso, en la solemne noche del viernes en el Salón La Vorágine de Neiva, no deja de ser también altamente significativo el valor que este gesto tiene, en primer lugar porque el mismo Libertador creó la medalla hace 200 años, al nacer la patria colombiana, como lo explicó el propio Presidente, sino también por la meritoria y sencilla personalidad del senador, símbolo de las mejores cualidades del huilense, en donde se destacan también la franqueza y el carácter. Cualidades propias, acrisoladas por tradicionales familias de Garzón en particular y de los mejores huilenses en general.
La amistad sincera como valor de las relaciones personales fue igualmente protagonista del solemne acto. Felicitamos y acompañamos a Ernesto y su familia y nos sentimos orgullosos de su presea. Significante también la presencia del expresidente Uribe, alma y nervio de su partido Centro Democrático, forjador de una nueva generación de dirigentes políticos, con una visión moderna del servicio público orientada mas bien al juicioso estudio de los problemas y a las soluciones de la comunidad, que a enredarse y agraviarse en áridos debates de sabor banderizo con eventuales contendores.
Líder de esta nueva visión del poder, Ivan Duque, elegido por la mayoría de los colombianos ha adelantado con seriedad y presteza lo prometido en campaña y varias de las medidas ya están decretadas o en proceso de aprobación en el Congreso. Freno a la corrupción a todo nivel, criminalidad y cocaína desbordada son las prioridades. Buen presagio para nuestro Departamento el hecho de que el Presidente, de mano de sus amigos, haya visitado y conocido desde las primeras jornadas de su campaña electoral, los esfuerzos que los huilenses y los habitantes de los Departamentos vecinos, sobretodo en el ámbito rural, han desarrollado por salir adelante, estoicamente, en medio del abandono del gobierno central.
Cincuenta años de guerrilla de las Farc que actuó extorsionando y esclavizando a las familias campesinas en las cordilleras circundantes han dejado huellas de atraso en las veredas empobrecidas. Como consecuencia de esto, los pueblos huilenses no han crecido, se han estancado. Con excepción de los vecinos a las ciudades mas pobladas, como Neiva y Pitalito que han recibido en “cordones de miseria” a quienes tuvieron que huir del terror. El Huila, en general, no ha aumentado de población. El resultado del censo nos lo confirmará. Ha exportado familias. Principalmente a Bogotá. También hay muchos opitas en otros países que añoran regresar a su tierra y por eso la visitan sobretodo en San Pedro. Pero beben, bailan y se van. Esta buena tierra necesita doble calzada por lo menos hasta Pitalito. Y proyectarla hasta la frontera con Ecuador y Florencia. Ni Santos ni Vargas Lleras quisieron ponerla en la agenda.
Talvez porque siempre votamos copiosamente por Uribe quien con mano firme evitó el colapso final de lo que quedaba del Huila. Aquí, con mucho esfuerzo, esperanza y fé en el futuro, hay Universidades, Hospitales, Bancos y servicios Financieros, Centros Comerciales que a duras penas sobreviven. Que están esperando la explosión tecnológica en el campo, el futuro del planeta, que traiga riqueza para todos. Pero se necesitan vías de acceso a los sitios de producción, salud y educación para sus hijos y con la ayuda de profesionales nuevos y expertos que multipliquen la calidad y cantidad de sus cosechas. Que así sea.
