martes, 07 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2019-04-24 03:21

La cruz bajo ataque

Escrito por: Jesús Andrés Vargas
 | abril 24 de 2019

Quienes crean que el cristianismo vivió sus peores etapas en los comienzos de la iglesia, cuando los emperadores los usaban como chivos expiatorios de todos los males ocurridos en Roma, usándolos como carnada para las bestias que exhibían en el Circo máximo o crucificándolos en masa por considerarlos subversivos, no ven la imagen completa.

La muerte de 300 cristianos católicos el pasado domingo en el exótico país de Sri Lanka, demuestra la vulnerabilidad en la que se encuentran estas comunidades en zonas dónde la tolerancia religiosa pende de un hilo, y debe enfrentarse cada vez con más fuerza al extremismo.

Distinto a lo sucedido con el monstruo que asesinó a miembros de una comunidad musulmana en Nueva Zelanda, en Sri Lanka los atentados fueron planeados no por un lobo solitario si no por una organización terrorista que ha abierto viejas heridas causadas por una larga y sangrienta guerra civil en dicho país asiático.

Pero, ¿Por qué el terrorismo islámico se ensaña principalmente con las comunidades cristianas?.  Bajo su concepción retorcida de la Yihad o guerra santa, la posibilidad de matar “infieles” no es una opción, es un deleite. Y claramente los atentados con militantes suicidas es su mejor estrategia.

Aun así, el que las células yihadistas hayan elegido a inocentes personas que participaban en la fiesta más importante para el mundo cristiano, como lo es la resurrección de Jesucristo, no sólo está vinculado a una motivación netamente religiosa. Como dije, las secuelas de la guerra civil aun están latentes y el hecho de que las partes beligerantes en este conflicto hayan sido la mayoría budista del país contra la minoría Tamil musulmana y comunista del norte nos dan mas pistas.

Mientras que el gobierno budista (no todos los budistas son pacíficos como se puede pensar), ha realizado duras ofensivas contra la comunidad tamil, casi equiparables a actos de genocidio, la comunidad cristiana ha operado, como carne de cañón.

Décadas atrás la persecución hacia cristianos ha obedecido  más a cuestiones de tinte político que a argumentos religiosos. Tal es el caso de la violencia perpetrada contra iglesias y el asesinato de sacerdotes y religiosas a manos de milicias anarquistas y comunistas en la guerra civil española, caso similar sucedió en la guerra de los cristeros en México o ni que decir de la violencia que padecieron los cristianos ortodoxos a manos de las fuerzas bocheviques en la Unión Soviética.

Actualmente la persecución contra la cruz no cesa, en especial en zonas del medio oriente, dónde comunidades caldeás, maronitas y siriacas han tenido que huir de sus tierras por culpa de a intolerancia y la supremacía de ideas que no tienen cabida en pleno siglo XXI.

Recordemos que una compatriota colombiana, religiosa católica, aun se encuentra secuestrada por la organización terrorista Boko Haram, la rama africana del estado islámico. ¿Las razones de su cautiverio?. Escolarizar y darle esperanzas a los niños y niñas de las agrestes tierras del africa septentrional.


Comentarios