La corrupción en el Covid-19
La sociedad colombiana no sale de su asombro con la actitud de algunos servidores públicos, que se han aprovechado de la propagación exponencial de la pandemia del Covid 19, para hurtar los recursos destinados para atender la emergencia, a través de artimañas y argucias jurídicas en la contratación de mercados y demás elementos utilizados en la salud. Los anuncios del Fiscal General de la Nación, Francisco Barbosa quien se encuentra liderando el bloque anticorrupción, donde junto al Contralor General de la República, Carlos Felipe Córdoba y el Procurador General de la Nación, Fernando Carrillo, han logrado detectar sobrecostos e irregularidades en los procesos contractuales para tal fin.
Gracias a las denuncias de los medios de comunicación y al control ciudadano ejercido a través de las redes sociales, se descubrieron cuantiosos sobrecostos y del festín realizado por algunos gobernadores, alcaldes gerentes de hospitales y otros servidores públicos, con los recursos públicos destinados a atenuar los efectos negativos de la pandemia del coronavirus en la población colombiana.
Esta pandemia de la corrupción es peor que la del Covid-19, en la compra y distribución de mercados, sobreprecios, distribución politiquera e inequitativa de éstos y la forma mezquina como se ha venido desarrollando esta sana intencionalidad del Estado, para atender en mínima parte las necesidades básicas de la población, están siendo aprovechadas por algunos funcionarios públicos para lucrarse personalmente. Esto es inaudito y detestable desde todo punto de vista.
Es inaudito que en medio de la más profunda crisis social y económica en que se encuentra sumergida la sociedad colombiana, producto del aislamiento preventivo obligatorio decretado por el gobierno nacional y los entes territoriales, estas “ratas de alcantarilla”, como las denominó recientemente el presidente de la República, Iván Duque Marques, se han aprovechado de la pandemia provocada por el covid-19 para apropiarse de recursos del Estado, bajo la apariencia de actuar, motivados en brindar suministros a la población más vulnerable y afectada.
Se espera que este bloque anticorrupción inédito en la historia de Colombia, no se conviertan en una justicia espectáculo, como nos tienen acostumbrados en otrora, con casos similares de corrupción y que actualmente duermen en los anales de los estrados judiciales. Aunque es un bloqué inédito en la historia de nuestro país, no pueden ser inferiores a las expectativas que se ha generado en el ambiente de la opinión pública que espera que los culpables sean sancionados ejemplarmente.
Es indispensable que los mandatarios regionales y locales y funcionarios que modificaron los contratos que ya habían avanzado y en los cuales se detectaron sobrecostos, no pueden estar a salvo de las respectivas investigaciones penales y disciplinarias.
