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Opinión/ Creado el: 2017-10-26 12:46

La corrupción asciende a $50 billones

Escrito por: Editorial | octubre 26 de 2017

Las expresiones del Contralor General de la República, Edgardo Maya Villazón han generado una gran controversia al interior de la opinión pública, sobre los costos de la corrupción que superan las cifras históricas en el país. Una auditoría realizada por el órgano de control al Programa de Alimentación Escolar, en 18 departamentos, determinó pérdidas por más de $49 mil millones de un presupuesto de $1,7 billones que tuvo el PAE durante la vigencia de 2016. En un evento llevado a cabo en la Universidad de los Andes, denunció que “los corruptos están haciendo un inmenso daño a la sociedad colombiana, porque se están llevando entre $40 y $ 50 billones”. Los sectores que se han visto afectados por los mismos son la salud, educación, agua potable y saneamiento ambiental. El informe citado, involucró la evaluación en dichas áreas, en términos de su capacidad redistributiva y su contribución a la reducción de disparidades regionales. Expuso el ejemplo que solo en el departamento de Córdoba, se detectaron hallazgos que representan una cuantía superior de $50 mil millones, donde se imputaron responsabilidades fiscales a los miembros del cartel de la hemofilia que de forma descarada e irracional hicieron aparecer 177 supuestos enfermos, que realmente gozaban de buena salud. Todo lo anterior, equivale que semanalmente los funcionarios corruptos, se embolsillaron aproximadamente un billón de pesos.

Recientemente la Sociedad Colombiana de Economistas (SCE) dieron a conocer un estudio que concluyó que la corrupción administrativa, representó el 4% del PIB durante el periodo comprendido entre 1991 y el 2000. El monto estimado es de $189 billones, que es equivalente a 27 veces a lo que se espera recaudar con la reforma tributaria ($7 billones) que se implementó en la vigencia actual.
El panorama tiende a oscurecerse si se tiene en cuenta que el costo de la corrupción solo incluye las pérdidas netas por contratos interrumpidos. A lo anterior se le debe adicionar el freno al desarrollo de la economía y al aumento en la desigualdad social que se está generando al interior de la sociedad colombiana. Hipotéticamente, si no existiera la corrupción en las altas esferas del Estado, no se necesitaría modificar la estructura tributaria del país, para incrementar los impuestos. Inclusive se podría pensar en la reducción de los mismos. Además, durante el trámite de la Reforma Política que de una manera tortuosa avanza en el Congreso de la República, no se controvirtió la esencia del modelo de gobernalidad, que se encuentra soportado en el clientelismo y la corrupción. Algunos expertos en anti corrupción han concluido que no existe una fórmula mágica para acabar con este fenómeno. Se esbozan algunas soluciones que están condensadas en el fortalecimiento de la educación y formación de nuevos ciudadanos éticos, que sean proclives a este delito, entre otros.


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