miércoles, 01 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2020-07-18 02:10

La columna de Toño: ¿Quienes son los buenos y quienes son los malos?

Escrito por: Redacción Diario del Huila | julio 18 de 2020

 

Por el P. Toño Parra Segura padremanuelantonio@hotmail.com

Continuamos con las conocidas parábolas del Reino, expuestas por el Maestro Jesús en su lenguaje llano y sencillo que atraía tanto a la gente.

Hoy en este domingo 16 del Tiempo Ordinario, nos vamos a detener en la parábola del trigo y la cizaña, que es la más práctica y conocida, y la que nos presenta en el mensaje la gran paciencia de Dios con los pecadores.

El libro de la Sabiduría nos dice que Dios es soberano “que nos juzga con clemencia y nos gobierna con gran misericordia, para que aprendamos que el justo debe ser humano con los otros, ya que el mismo Dios da la oportunidad de arrepentirse” (Sab. 12, 16-19).

Tenemos en el Evangelio de San Mateo una luz sobre una de las preguntas más comunes en nuestro lenguaje: quiénes son realmente buenos y quiénes son los malos.

Dios nos creó buenos y quiere que seamos felices, pero el enemigo de Dios que es también doblemente enemigo nuestro es celoso de nuestro destino y siembra el mal en el campo del corazón del hombre; es allí donde se libra la lucha y la batalla para que la semilla buena no se vea identificada con la mala.

Tenemos que ser conscientes de esta realidad dolorosa de la existencia  del mal no en teoría sino metido en los genes de nuestra propia concepción, y la necesidad de tener unos criterios sanos para crecer en medio del mal que nos rodea.

La experiencia de todos los campesinos cuando siembran algo se convierte en desilusión cuando aparecen en todos los cultivos, plagas propias  no sembradas para cada semilla. Conocemos las plagas del café, del cacao, del plátano y de todas las frutas.

Y en el campo espiritual nos preguntamos: No nací en un hogar sano? Mis padres no me dieron buen ejemplo?  Con tan buenos maestros de religión, por qué mi hijo es ahora ateo? Por qué Dios si es bueno, no impide el mal? Por qué si es poderoso no lo acaba? Ahí tenemos los interrogantes de cada día.

A la propuesta de acabar con los malos a como dé lugar, el Señor responde hoy en el Evangelio: “Dejadlos crecer juntos hasta la cosecha” (Mt. 13, 30): Eso se llama convivencia.

Este Evangelio nos alerta contra la hipocresía de creernos los “buenos” y el maniqueísmo privado, político y religioso que nos lleva a encarnar el bien y el mal en personas, grupos, partidos e ideologías. El bien y el mal están mezclados como el trigo y la cizaña en cada uno;  nadie es “químicamente bueno” ni definitivamente malo como para que la gracia de Dios no produzca el cambio. Somos dados a satanizar y a excomulgar a quienes no piensan como nosotros y a juzgar por apariencias y esto lo reprueba el Señor. Lo importante es lo que dice Pablo: “No te dejes vencer por el mal, sino que vence el mal con el bien”.

Sólo Dios sabe quién es bueno, según la expresión del mismo Cristo: “Por qué me llamas bueno?, nadie es bueno sino sólo Dios”.

La explicación que da Jesús es escatológica y es una lección de cautela; esperemos al final, porque es peligroso acabar con los malos sin que sufran los buenos como lo estamos viendo en el país, creyendo que la guerra declarada acaba la violencia.

Pretender que todo sea bueno es una utopía y querer arrancar de  cuajo el mal es peligroso. Estemos seguros de que el mal no triunfará y la cosecha exige espera, paciencia y comprensión para con todos. Si sembramos cizaña, cosechamos el mal, si cultivamos la buena semilla del trigo del amor, ayudaremos a los demás a la conversión.

Nos creemos buenos? Cuidado!, esa era la actitud de los fariseos que condenaron a Cristo. Si somos malos, el Señor es paciente para esperar nuestra conversión.