La causa universitaria
Por José Israel Charry Calderón
La extraordinaria movilización de estudiantes, docentes, personal administrativo y egresados universitarios el miércoles anterior por las principales calles de las grandes, medianas y pequeñas ciudades en demanda de la atención del Gobierno y el Congreso de la República de Colombia para que se dé a la educación los recursos requeridos históricamente a efecto de atender la demanda de estudiantes en los claustros de enseñanza superior y de naturaleza pública, más que exitosa fue histórica y constituyó el primer paso de lo que habrá de ser la gran marcha que por años deberá adelantar la comunidad académica para que salgamos del atraso cultural y por esa vía encontremos propuestas que permitan ser optimistas y procurar la prosperidad en el inmediato y remoto futuro del país.
Por más de veinte años los mandatarios han hecho caso omiso a las voces de educadores, padres de familia, personal administrativo y ex alumnos de las treinta y dos universidades públicas, comenzando por la Nacional y, en el caso del Huila, la Surcolombiana. Hoy se habla de un déficit que supera los quince billones de pesos para cubrir infraestructura, funcionamiento y subvención de matrículas y pensiones, entre otros rubros. Vía inmediatismo, los ministros de Hacienda y Educación del Presidente Duque han anunciado con bombos y maracas que se adicionarán quinientos mil millones de pesos para el cierre de año, lo cual ha sido calificado por los voceros del estudiantado como un paño de agua tibia. Desde luego, la responsabilidad no cabe recargarse ahora a la presente administración, todo viene de los gobiernos precedentes (Pastrana, Uribe, Santos, para referir algunos). Lamentablemente hay dirigentes políticos como el senador líder del Centro Democrático que justifican, con su talante y mentalidad, la menor asignación de recursos a la universidad pública porque, asevera él: allí prima la corrupción y es nido de revolucionarios y personas indeseables.
Pero el caso no es quedarse en el pasado, hay que seguir para adelante con el vigor y decisión que lo hicieron por lo menos cuatrocientos mil colombianos en las marchas de esta semana.
