La casa nuestra, un lugar de amor
Los paradigmas son considerados por los expertos como cambio en los patrones del comportamiento en los individuos. No podemos considerar el aislamiento social obligatorio, que nos ha impuesto el gobierno nacional, de quedarnos en casa, como un castigo. El aislamiento es lo que están viviendo los enfermos graves y los reos. No podemos seguir quejándonos del aburrimiento porque nos toca quedarnos en casa con nuestros seres queridos. Es una contradicción porque las personas que se encuentran en los centros hospitalarios y las cárceles, quieren desesperadamente volver a su hogar.
Debemos agradecerle a Dios, porque nos toca quedarnos en casa. Con dinero, sin dinero porque no tenemos ingresos laborales, lo importante es que estamos en nuestro hogar rodeado de sus familiares que te aman. Es el mejor momento de transformar nuestra casa en el mejor lugar maravilloso de la tierra. Debemos convertir este sitio en un lugar de fiesta. Cantemos, bailemos, coloquemos música que no incomode a los vecinos; hagamos ejercicios aeróbicos, leamos un libro, escribamos, utilicemos las redes sociales y los dispositivos móviles para llamar a nuestros familiares y amistades.
Hagamos de nuestra casa un templo. Oremos juntos con todos los integrantes de la familia, alabemos a Dios, supliquemos al creador para que nos proteja de todas las enfermedades y peligros, incluido, la pandemia del coronavirus.
Hagamos de nuestra casa, una escuela o una universidad. Leamos, escribamos, estudiemos, investiguemos por internet. Es el momento propicio para interactuar con las demás comunidades académicas, que se encuentran en las mismas condiciones de nosotros, frente a un computador o un celular. El internet y las redes sociales se convierten en el principal instrumento de comunicación con los diferentes actores de la sociedad. Volvamos a revivir nuestras destrezas que hemos olvidado. Pintemos, dibujemos, cantemos, aprendamos a tocar un instrumento musical y si lo sabemos, enseñémoslo a nuestros allegados familiares. Juguemos con nuestras mascotas, como lo hacemos con mi esposa Amparo en mi casa, con mi perro Motas.
Hagamos de nuestra casa una empresa, o una tienda. Debemos limpiarla, ordenarla, organizarla, planearla, arreglarla, decorarla, embellecerla, entre otras actividades que contribuyan a mejorar su imagen corporativa. Haz de tu casa, el mejor restaurante de la ciudad. Cocine los mejores platos con las mejores recetas y si no sabes cocinar, aprende hacerlo. Aprende a ser un chef de talla nacional e internacional. Las redes sociales te enseñan. Además, si el espacio lo permite, planta un huerto.
Volvamos a revivir los tiempos pretéritos. Juguemos damas, parqués, ajedrez, bingo, entre otros, que nos integraban anteriormente en la familia. No podemos afirmar que estar en casa, nos molesta mucho. Recordemos que hay muchos de nuestros familiares, que no pueden volver a la casa porque se encuentran encerrados en una cárcel o confinados en un hospital.
Con todo lo anterior, hagamos de nuestra casa, un lugar de amor. El mejor consejo, quédate en casa y construyamos un bonito lugar.
