viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-06-28 02:15

La calidad no se improvisa

Escrito por: Froilán Casas
 | junio 28 de 2017

Los países que tienen las economías más sólidas del mundo, no han llegado a esa meta por arte de magia. Ha sido fruto de una larga y perseverante lucha en favor de hacer las cosas bien. Los secretos del éxito en ellos y, si queremos en nosotros, son: la disciplina. Una persona disciplinada es garantía de éxito en cualquier campo. La disciplina se traduce en llevar una vida ordenada en el trabajo, en el deporte, en la lectura. Una persona que no lee, vivirá en la ignorancia y el que tiene el conocimiento, tiene el poder. Hay personas que caminan porque ven caminar, no tienen ninguna iniciativa, todo lo esperan de los otros.  Personas que no tienen disciplina en el trabajo y se quejan que no les alcanza el tiempo: claro con el celular a toda hora,  por hablar con los de afuera, pierden a los de adentro.  Otro elemento de la calidad es tener sana autoestima. Valórese, Dios no ha creado basura, usted es hijo de Dios y Dios lo ha puesto en el mundo para crecer. Usted no es superior a nadie y, tampoco inferior a ninguno. El respeto que merece usted, lo merecen los demás. No se deje maltratar en los afectos, no olvide que el amor no se mendiga, el amor se ofrece. Valórese, no sea escoba de nadie. No endiose a nadie, mañana esa persona puede ser su propio verdugo. Ame sí, pero ame con inteligencia. Sea honesto consigo mismo y con los demás. Gánese la confianza de los otros por su conducta no por sus “padrinos”. El tramposo gana, sí, gana por un tiempo; al final se le descubren sus fechorías. Camine con la frente en alto, porque su conducta le da la garantía y el sello de la calidad. La persona honesta no necesita cartas de recomendación, su pulcritud brilla por sí misma. La persona honesta tiene autoridad moral para hablar; el mentiroso defiende una mentira con otra mentira.  ¡Qué lindo ser personas que generemos confiabilidad! Practique algún deporte, una vida saludable está respaldada por un equilibrado ejercicio físico. La vida sedentaria es la causante de muchas enfermedades. No saque la excusa de hombre ocupado para no practicar ningún deporte. En mi formación en el seminario me enseñaron este lema latino: “Mens sana in corpore sano” = Mente sana en cuerpo sano, del autor romano Décimo Junio Juvenal. Las aguas estancadas se descomponen, las aguas en movimiento y con algunas caídas se llenan de oxígeno. Tenga una equilibrada espiritualidad, ¡ah! La oración es vital. La contemplación genera descanso del alma y del cuerpo. Haga un pare en su vida, cargue las baterías, llénese de Dios y lo sentirá en el transcurso del viaje. Un motor se funde si no estaciona para recargarse, lubricarse y así reemprender la marcha. ¿Qué le puedo decir a un enfermo que tiene una enfermedad terminal si no cree en Dios? Bueno, que la medicina lo cure y siga creyendo en el poder omnímodo de la ciencia. Eso, ¿sí dará la paz? A una persona cuyo dios es él mismo, ¿qué valor trascendente le presento?
+ Froilán, obispo de Neiva

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