Opinión/ Creado el: 2018-12-15 02:51
Justicia y paz ambiental
Coherentes con el papel que siempre le hemos reconocido a la Justicia, en materia de cohesión y paz social, y para la existencia y seguridad del Estado, reafirmamos que la Justicia es la que nos puede conducir efectivamente a la paz ambiental que añoramos y necesita Colombia. La única manera para lograr que quienes usan los recursos naturales renovables o generan impactos al medio ambiente, sin autorizaciones previas o respetando las prohibiciones de hacerlo, es mediante acciones progresivas de persecución, captura, juzgamiento y condena de los delincuentes. Cuando quien pretenda atentar contra el ambiente natural y sus recursos tenga el convencimiento que la Justicia le llegará, es que disminuiremos estas afrentas. Y cuando eso ocurra, la gente dejará de creer que tiene derecho a restablecer sus derechos por su propia mano.
La gran periodista ambiental Karen Tatiana Pardo Ibarra y el fotógrafo Antonio Castañeda realizaron una travesía que duró varios meses por lugares estratégicos de los ecosistemas naturales colombianos ubicados en Boyacá, Casanare, Cundinamarca, Caquetá, Guaviare, Huila, Putumayo, Meta, y Tolima dándoles oportunidad de dialogar con campesinos, indígenas, afrodescendientes, biólogos, ganaderos, ex miembros de bandas delincuenciales y funcionarios públicos, con la intención describir nuestro territorio. Pusieron atención en la deforestación que destruye cientos de hectáreas de bosque; en cómo la ganadería extensiva y los cultivos ilícitos afectan las áreas protegidas; vieron desde el aire carreteras que se abren paso sin licencias ambientales que aseguren la mitigación o corrección de los impactos ambientales que generan; y notaron cómo la voladura de oleoductos y la minería ilegal impactan la salud y la seguridad alimentaria de Colombia.
La crónica de la periodista, columnista habitual de otro medio escrito de comunicación nacional, y vale decir un referente obligado para obtener tantos datos sobre nuestro entorno natural, concluye que el medioambiente sólo se vuelve protagonista cuando sucede una tragedia humana, causado por fenómenos naturales o un daño causado de manera ilícita al medio ambiente.
Por todo lo anterior es que la paz social, esa que nos ha llevado a niveles insostenibles de violencia injustificable, esa que se mimetiza detrás de la “informalidad”, de la corrupción, supuestas luchas políticas pero nunca haciendo el bien al pueblo y por supuesto detrás de la injusticia, debe considerar la paz ambiental. Definir desde la ética unas reglas para cualquier conflicto, que involucre los recursos naturales y el medio ambiente del cual hacen parte, es inaplazable. Ahí comienza la paz efectiva.
La gran periodista ambiental Karen Tatiana Pardo Ibarra y el fotógrafo Antonio Castañeda realizaron una travesía que duró varios meses por lugares estratégicos de los ecosistemas naturales colombianos ubicados en Boyacá, Casanare, Cundinamarca, Caquetá, Guaviare, Huila, Putumayo, Meta, y Tolima dándoles oportunidad de dialogar con campesinos, indígenas, afrodescendientes, biólogos, ganaderos, ex miembros de bandas delincuenciales y funcionarios públicos, con la intención describir nuestro territorio. Pusieron atención en la deforestación que destruye cientos de hectáreas de bosque; en cómo la ganadería extensiva y los cultivos ilícitos afectan las áreas protegidas; vieron desde el aire carreteras que se abren paso sin licencias ambientales que aseguren la mitigación o corrección de los impactos ambientales que generan; y notaron cómo la voladura de oleoductos y la minería ilegal impactan la salud y la seguridad alimentaria de Colombia.
La crónica de la periodista, columnista habitual de otro medio escrito de comunicación nacional, y vale decir un referente obligado para obtener tantos datos sobre nuestro entorno natural, concluye que el medioambiente sólo se vuelve protagonista cuando sucede una tragedia humana, causado por fenómenos naturales o un daño causado de manera ilícita al medio ambiente.
Por todo lo anterior es que la paz social, esa que nos ha llevado a niveles insostenibles de violencia injustificable, esa que se mimetiza detrás de la “informalidad”, de la corrupción, supuestas luchas políticas pero nunca haciendo el bien al pueblo y por supuesto detrás de la injusticia, debe considerar la paz ambiental. Definir desde la ética unas reglas para cualquier conflicto, que involucre los recursos naturales y el medio ambiente del cual hacen parte, es inaplazable. Ahí comienza la paz efectiva.
