viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-10-01 01:38

¿Justicia transicional o tradicional?

Escrito por: Julio Cesar Triana Quintero
 | octubre 01 de 2017

La semana que termina fuimos informados de la elección de los 20 magistrados que harán parte del Tribunal Especial para la paz, ese mismo que de acuerdo con la prolija y más bien desconocida normatividad que se ha emitido por el Gobierno y el mismo Congreso e incluso el Acuerdo inicial de paz y su “OTRO SI” aclaratorio, deben juzgar la conducta de los actores del conflicto, incluidos por supuesto los ex guerrilleros y miembros de la Fuerza Pública.

Técnicamente serán los encargados de adelantar las labores de reconocimiento, de amnistías y la definición de situaciones jurídicas, previo llamado hecho por la Unidad de Investigación y Acusación, respetando así las tareas de investigación y juzgamiento, acorde con las últimas tendencias de juzgamiento mundiales.

Es sin duda una noticia grata, no solo porque allí existen algunos huilenses muy destacados, sino también porque evidentemente se afianza la idea de estarse dando cumplimiento a los compromisos pactados y la implementación (A la que siempre me he referido como el verdadero proceso de paz) del acuerdo finalmente logrado con las otrora Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.

Lo que es preocupante es que a la fecha aún no estén dadas las condiciones para el funcionamiento de éste régimen de justicia especial, es decir no estén –o por lo menos no se conozca- cómo operará. Ni las jurídicas ni las logísticas.

No acabamos de pasar el trago amargo -que parece tardará bastante-, a propósito de los escándalos en los más altos peldaños de la justicia, que nos pone a dudar acerca de la pertinencia de hacer citas de ponencias de Magistrados que luego terminan investigados por actos indebidos en su ejercicio judicial, cuando ya se conocen cuestionamientos por la vinculación de algunos de los Magistrados elegidos en el nuevo Tribunal Especial para la Paz que han hecho parte del Gobierno o en ciertos casos, han estado ya en Altos Tribunales.

No quiero pensar que cuando sea necesario que empiecen a funcionar éstos despachos judiciales, aún no tengan instalaciones, papel, asistentes y en general, la logística que eso exige. Me inquieta también que con todo y lo que está sucediendo se empiece a cuestionar a éstas personas por intereses en una determinada suerte de decisiones y no haya realmente “justicia”.

Ojala me equivoque y ésta sea una verdadera justicia transicional y no la justicia tradicional que últimamente hemos conocido.


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