Jugando con candela
La situación de desorden público, anarquía y caos que se está presentando en el Cauca es protagonizada por el CRIC; estimulada por movimientos de la izquierda radical; por Petro; y por senadores del Polo. Además, apoyada con oportunismo político por congresistas de CR; del partido Liberal; y de la U. Este último, dirigido por Aurelio Iragorri de clara estirpe caucana, quien ofició como Secretario General del primer gobierno Santos y luego como Ministro de Agricultura.
Es preciso recordar el antecedente del famoso “ ..el tal paro agrario no existe”, pues el gobierno Santos, obsesionado por obtener el premio Nóbel; en ése tiempo estaba pactando el Acuerdo de Paz con las Farc, negociación en la cual la mayor presión se focalizó en el tema agrario y en la Justicia Especial de Paz.
Tal antecedente histórico y el contexto político y social en el que aquél se desarrollaba, es indispensable para entender lo que ahora sucede.
Avanzando la negociación en la Habana, Santos empieza a vender su proceso de paz incurriendo en afirmaciones que luego se demostró que eran protuberantes mentiras y verdades a medias. Entre ellas, que el pueblo tendría la última palabra a través del plebiscito al que le bajaron el umbral. Que no irían al Congreso los de la cúpula; que pagarían cárcel efectiva por los delitos atroces y de lesa humanidad; que se comprometían a desmontar el narcotráfico, etc, etc.
Luego vino la pomposa firma del AF en Cartagena, la que de paso vale recordar costó más de 50 MIL MILLONES pagados a la empresa de su amigo y exgerente de la campaña Santos, el señor Roberto Prieto, hoy judicializado por graves actos de corrupción ampliamente conocidos.
Pero el pueblo soberano dijo NO al AF, resultado inesperado para el gobierno y las Far; razón por la cual se inventaron con la complicidad de la Corte Constitucional el mecanismo inédito de la refrendación por el Congreso ya negada por el pueblo; su incorporación a la Constitución con vigencia de 12 años; luego el FAST TRACK para consolidarlo sin mayor discusión en el Congreso y finalmente la ley estatutaria de la JEP.
En conclusión, un acuerdo rechazado por el pueblo, lo impusieron a la fuerza con la aplanadora de la mermelada en el Congreso; en los medios de comunicación y en sectores de la comunidad internacional.
Elegido Duque, Petro fue claro en su discurso la noche de la elección, anunciando la más feroz oposición al gobierno, combinando las alianzas políticas en el Congreso con las manifestaciones, protestas y paros callejeros que estamos padeciendo.
Como se observa sin mayor necesidad de análisis, lo que viene ocurriendo ha alcanzado su punto más álgido con los actos vandálicos y terroristas de la llamada minga indígena, la cual pretenden extender a todo el territorio nacional. Se trata de desgastar al gobierno; debilitar aún más las instituciones democráticas; profundizar la anarquía y el caos. Perversa estrategia de la izquierda radical para estimular la lucha de clases, debilitar el aparato productivo nacional y preparar el terreno para una eventual dictadura como la de Venezuela.
Faltaba que dicha estrategia se complementara con el componente político del Congreso, hecho que se consolidó ayer, cuando se anunció la gran alianza de los partidos ya mencionados, escondidos bajo la máscara de la paz. Mientras todo ello ocurre, se siguen descubriendo inauditos actos de corrupción donde están involucrados muchos de quienes posan de defensores de la paz.
En conclusión, unos y otros están jugando con candela. Olvidan que tienen rabo de paja y se pueden quemar en el intento. Privilegian la demagogia populista, las clientelas electorales y el cálculo político por encima de los intereses nacionales.
