jueves, 02 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2020-04-04 05:16

Jugando a ser héroes

Escrito por: Amadeo González Triviño
 | abril 04 de 2020

Es incuestionable que el tratamiento que se le viene dando al proceso de contención de la propagación de la pandemia denominada COVID-19, ha generado un verdadero choque de trenes, un enfrentamiento entre las políticas nacionales, regionales y municipales, hasta el punto de que los intereses por figurar como héroes en este proceso, ha de traer muchas desilusiones aunadas a las angustias económicas, por las que en los actuales momentos empezamos a sentir sus consecuencias y vislumbramos con mucho escepticismo, ante la incapacidad de ser brujos o de anticiparnos a los acontecimientos.

Y no existen políticas o estrategias encaminadas a coordinar y unificar dichas decisiones, precisamente porque a los Administradores de la cosa pública, llámense Presidente, Gobernador o Alcalde, se les salió de las manos el tratamiento adecuado, lo que redunda en una improvisación, en crear un desconcierto y una confusión en la forma de enfrentar el problema, y por el contrario, la sociedad se enfrenta en estos momentos a una serie de decretos confusos, contradictorios e ineficaces en la medida en la que el verdadero trasfondo de la crisis, queda sin solución.

No es posible que todos los actores a los que estamos haciendo referencia, en su loca carrera por querer sacar pecho y hacer alarde y presencia a toda hora y a todo momento en los medios de comunicación, como los grandes defensores de las gentes, como si fueran redentores o enviados del altísimo, han terminado haciendo gala del reconocimiento a policía o a los agentes de tránsito, por el número de comparendos ciudadanos impuestos por violación de sus normas de acuartelamiento, para así, trasladar la responsabilidad de su ineptitud, en los ciudadanos.

Las medidas adoptadas contradictorias entre unas y otras, parece que tuvieran el propósito de distraer, crear enfrentamiento entre las comunidades, y en forma gradual diferir la solución a los problemas, para que nadie salga a las calles, sin hacer diferencia de la realidad en la provincia y el manejo tanto en al ámbito urbano como en el ámbito rural, cuando son completamente diferente los escenarios y cuando las urgencias y las necesidades a satisfacer tienen otra trascendencia.

Finalmente consideramos que el Gobierno Nacional, por la forma como está tratando el asunto y lo está dilatando, ha encontrado la forma de ocultar y silenciar el gran drama de inestabilidad política interna, se demoró en tomar medidas y ahora traslada su ineficacia administrativa en los ciudadanos que reclaman un mendrugo de pan, un alimento y una solución a sus problemas de supervivencia.

No olvidemos que la Presidencia, entre enero y febrero estaba en la recomposición del gabinete, adquiriendo compromisos en las cuotas de poder, cuando surgió la muerte de líderes sociales, el anuncio de un paro indefinido por la clase trabajadora y las denuncias de la compra de votos y la ñeñepolítica. Además, se estaba organizando con la Fiscalía la continuidad de la política “tapen tapen”, hasta cuando el COVID-19 se volvió insostenible y las autoridades locales, comenzaron a salirle al paso con toques de queda, y demás medidas que generaron el enfrentamiento con el poder central.

La vocera del Gobierno, la ministra del interior, llegó a advertir: “No se pueden cerrar las ciudades, no es el momento y menos en ciudades donde todavía ni siquiera ha llegado el virus, entonces tenemos que actuar con calma” y más adelante anticipó responsabilidades políticas y económicas a los mandatarios locales que anunciaron dichas medidas: “teniendo en cuenta el daño que puede hacer alguna medida que se tome en un momento que no sea adecuado o que no se necesite.”

Es esa política oficial, la que hoy nos está cobrando un costo muy alto y las medidas del no pago del arriendo, de mercados de miseria que se reparten como una gran dadiva, la infamia en el tratamiento para los gestores culturas y artistas y los distractores sobre eventuales normas proteccionistas al trabajador, no son más que máscaras y formas de engañar a las grandes comunidades, que no pueden seguir quietas con esta situación que está generando más pobreza, mucha miseria y que tiene como fin, hacer una selección natural para acabar con muchos colombianos.