viernes, 03 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2019-11-21 01:57

Jornada de protestas

Escrito por: Editorial | noviembre 21 de 2019

En todo el país, diversos sectores de la oposición estarán liderando las marchas populares que han convocado para expresarle al Gobierno Nacional su inconformismo, por la aplicación incoherente de los instrumentos de la política económica, que ha venido generando un proceso empobrecedor del pueblo colombiano y un aumento de las desigualdades sociales. Desafortunadamente los anuncios gubernamentales y de algunos gremios de la producción, han creado un malestar en la opinión pública por algunas medidas que se han venido ventilando a través de los medios de comunicación, planteando algunas reformas que van en contravía del bienestar de la sociedad colombiana.

Además, con los anuncios irresponsables del ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla Barrera, de establecer un IVA a toda la canasta familiar, reformas al sistema general de pensiones y al trabajo que buscan flexibilizar los ingresos de los trabajadores en detrimento de sus menguados ingresos, entre otros, se han convertido en detonantes para que se generalice una inconformidad contra el actuar del Gobierno Nacional. Afortunadamente, el presidente Iván Duque Márquez junto a su equipo de gobierno, han salido a desmentir públicamente, que estas medidas no se van a adoptar durante el presente cuatrienio, para buscar bajarle intensidad a las intenciones de este paro.

De cara a este panorama, hay que ser enfáticos en condenar las vías de hecho como sustituto de las instancias y mecanismos que la Constitución dispone para la participación ciudadana. Aquí no puede haber espacio para matices. Es pertinente también solidarizarse con los cientos de miles de afectados, comerciantes, e industriales hasta los habitantes de la ciudad, que tendrán que padecer de la falta del transporte público y particular, por el accionar belicista de algunos desadaptados sociales, que se pueden infiltrar en las marchas. Se espera que no se desencadenen actos vandálicos y violentos en estas protestas sociales.

Se puede decir que es normal y señal de buena salud democrática que la gente se organice para expresar inconformidades y dar a conocer sus posturas políticas, pero esto no puede darse de tal modo que sistemáticamente se estén afectando los derechos de la mayoría. Tampoco, es aceptable que se haga bajo la premisa de que la mejor forma de alcanzar notoriedad y lograr concretar los objetivos es por la ruta del atajo, de ignorar y, de esta manera, destruir los canales institucionales. Reiteramos que no se puede instaurar la idea de que es válido pasar por encima de los derechos de los demás, para hacer valer los propios.