Opinión/ Creado el: 2018-11-17 04:00
Jornada anticorrupción
Con un gran despliegue periodístico la Fiscalía General de la Nación programó el miércoles anterior una jornada anticorrupción en la capital del departamento del Huila, que se encuentra inmersa en la estrategia “Día de Bolsillos de Cristal, que se están desarrollando en todo el país. Sin la presencia del Fiscal General de la Nación, Néstor Humberto Martínez, se cumplió en Neiva este evento con la participación de dirigentes comunitarios y medios de comunicación, la cual ya había sido pospuesta en la capital opita dos veces. Con la presencia de la Vice Fiscal General de la Nación, María Paulina Riveros Dueñas, se llevó a cabo la recepción de las denuncias que presentaban los asistentes, buscando respuesta a las peticiones que se encuentran en los anales de los Despachos Judiciales sin que se resuelvan las respectivas querellas presentadas. A través de los medios de comunicación se escuchan los clamores de las familias huilenses, buscando respuestas a la gran cantidad de obras inconclusas y en otras ocasiones de mala calidad que están afectando el bienestar de la población beneficiaria.
Por ejemplo, los neivanos cuando transitamos por las calles de la ciudad nos encontramos, que las obras públicas que se han venido ejecutando durante las últimas dos décadas, se encuentran con grandes deficiencias estructurales en su construcción, producto de los malos diseños y de la deficiente calidad de los materiales utilizados y que se encuentran en un proceso continuado de deterioro. Es muy preocupante el papel desarrollado por los organismos de Control, que no encuentran los culpables y que en muchas ocasiones dejan vencer los términos legales, generando una impunidad que es rechazada por toda la sociedad civil.
Esta es una afrenta exótica en el jardín de la justicia. Nadie tiene la menor duda que el fenómeno de la corrupción ha permeado todas las altas esferas de la administración pública. Sus tentáculos se han vuelto muy peligrosos y odiosos por el accionar irracional en la administración de justicia. Está tan grande la degradación, que algunos exponentes de la misma han esquilmado y se han aprovechado de su poder para privilegiar algunos representantes de la dirigencia política del país, creando una imagen negativa en todo el poder público. No podemos generalizar que todo el aparato judicial esté impregnado de la corrupción. La mayoría, son personas de altas calidades académicas, éticas y pulcras, que enaltecen el desempeño de una de las ramas estatales que garantizan el ordenamiento jurídico de la nación. Debemos recuperar la institucionalidad que representa para el fortalecimiento de la democracia en el país, que cuenta entre sus principales responsabilidades la administración de justicia.
Por ejemplo, los neivanos cuando transitamos por las calles de la ciudad nos encontramos, que las obras públicas que se han venido ejecutando durante las últimas dos décadas, se encuentran con grandes deficiencias estructurales en su construcción, producto de los malos diseños y de la deficiente calidad de los materiales utilizados y que se encuentran en un proceso continuado de deterioro. Es muy preocupante el papel desarrollado por los organismos de Control, que no encuentran los culpables y que en muchas ocasiones dejan vencer los términos legales, generando una impunidad que es rechazada por toda la sociedad civil.
Esta es una afrenta exótica en el jardín de la justicia. Nadie tiene la menor duda que el fenómeno de la corrupción ha permeado todas las altas esferas de la administración pública. Sus tentáculos se han vuelto muy peligrosos y odiosos por el accionar irracional en la administración de justicia. Está tan grande la degradación, que algunos exponentes de la misma han esquilmado y se han aprovechado de su poder para privilegiar algunos representantes de la dirigencia política del país, creando una imagen negativa en todo el poder público. No podemos generalizar que todo el aparato judicial esté impregnado de la corrupción. La mayoría, son personas de altas calidades académicas, éticas y pulcras, que enaltecen el desempeño de una de las ramas estatales que garantizan el ordenamiento jurídico de la nación. Debemos recuperar la institucionalidad que representa para el fortalecimiento de la democracia en el país, que cuenta entre sus principales responsabilidades la administración de justicia.
