Intimidar la corte
Por: Aníbal Charry González
Aunque se diga que las declaraciones exculpatorias anticipadas a favor del senador Álvaro Uribe, ahora que ha tenido que comparecer ante la justicia para rendir indagatoria por parte del presidente Duque y la ministra del Interior Nancy Patricia Gutiérrez, no constituyen una presión indebida a su juez natural para que se pronuncie en igual forma al momento de resolver su situación jurídica, no cabe duda de que se trata precisamente de intimidarlo en una intromisión indebida del Ejecutivo al poder judicial que no tiene presentación en una democracia, máxime cuando provienen del Gobierno que se sabe en la práctica lo ejerce el encartado por interpuesta persona como ya es de dominio público, al punto de que como alguien lo dijera atinadamente, Duque no es el primer mandatario de los colombianos, sino el primer mandadero de Uribe y sus adláteres del Centro Democrático.
Y se trata por supuesto de un pésimo precedente liderado por el mismo Uribe para desestabilizar y deslegitimar las instituciones como lo sabe hacer cuando las decisiones de la justicia no convienen a sus intereses personales y políticos, para lo cual no ha dudado en montar un show mediático victimizándose y apelando al estado de opinión para asumir su defensa y anticipar su absolución ante un fallo adverso de la Corte Suprema con el fin de sustituirla, recabando que solo le rinde cuentas a Dios y a la opinión pública que es lo que cala en la fanática galería política y religiosa que lo sigue, como una monjita energúmena y vociferante que salió a respaldarlo en las calles cuando precisamente estaba haciendo presencia ante sus jueces.
Porque Uribe no ha escatimado esfuerzo alguno para estimular esas manifestaciones de “Uribe, amigo el pueblo está contigo”, Uribe es Colombia”, fortaleciendo su malsana estrategia lanzando pullas contra la justicia para hacer prevalecer el estado de opinión, que si fuera verdaderamente un demócrata y convencido de su inocencia como tantas veces lo ha dicho, las desautorizaría para que sus jueces se vieran libres de presiones y primara el estado de derecho, porque no es cierto que estas demostraciones sean válidas en estos tiempos como lo ha dicho el ex procurador Arrieta en solidaridad con Uribe antes que con la justicia, dándole el aval a lo que claramente es una presión inicua a quienes tienen que administrarla.
Por fortuna el presidente de la Corte Suprema, ante los evidentes ataques a la institucionalidad, ha salido enfáticamente a decir que “ninguna presión influirá en las decisiones que están obligados a tomar en derecho los magistrados”, y eso es precisamente lo que esperamos los colombianos que creemos en el Estado de derecho y la Justicia.
Escolio. Muy mal parado ha quedado Carlos Ramiro Chávarro ante la opinión pública, con la investigación del colectivo Estructura Política Ciudadana EPC, sobre su sistemática inasistencia al Congreso faltando a sus deberes como servidor público durante 3 periodos, frente a su homólogo Luis Enrique Dussán que los cumplió estrictamente conforme a su responsabilidad y respeto con sus electores. El Huila tiene la palabra votando a conciencia para no tener más desengaños con nuestros gobernantes.
