Inoportuna reforma tributaria
A menos de un año de terminar el mandato del presidente Juan Manuel Santos Calderón, el gobierno nacional presentó a consideración del Congreso de la República una reforma política, que busca modificar la actual reglamentación del Código Nacional Electoral y las costumbres que han mantenido los diferentes movimientos políticos que participan en las contiendas electorales. El último año en la Presidencia culmina con muchísimos retos y una capacidad de acción cada vez más reducida, como es natural en el ocaso de los mandatos en medio de una campaña electoral que promete distraer al Congreso. Como inoportuna e inconveniente ha sido considerada la propuesta del gobierno nacional, para adelantar una reforma a la Constitución Nacional, tendiente a modificar la financiación estatal de las campañas, la obligatoriedad de las listas cerradas para así fortalecer los partidos y facilitar su rendición de cuentas, la necesidad de crear mecanismos efectivos de vigilancia electoral, prohibición de la circulación de dinero en efectivo en las campañas y la contratación del transporte público para movilizar los electores el día de las justas electorales, entre otros, que han causado serias controversias al interior de la opinión pública. Igualmente sucede con el debilitamiento de la figura de la pérdida de investidura y la posibilidad de que el ente que sustituya al Consejo Nacional Electoral que se cree, se genere en un ambiente donde han reinado nocivas y detestables prácticas clientelistas de los miembros de las altas cortes.
Algunos expertos han considerado errada esta iniciativa gubernamental, a menos de un año de las próximas elecciones legislativas y presidenciales. Diversos sectores políticos y de la opinión pública, consideran que es una cortina de humo para desviar la atención de los más grandes escándalos de corrupción que ha tenido el país, en la vida republicana. Cada día se están conociendo a través de los medios de comunicación, los mayores actos delincuenciales de altos funcionarios del Estado, que se han venido presentando durante los últimos dos gobiernos, que han salpicado a todas las esferas de la administración pública. Nos preguntamos ¿si con esta reforma el cambio político, será suficiente para doblegar la corrupción administrativa que permea todos los poderes públicos de la Nación? Consideramos que existen otras tareas fundamentales que se deben transformar, y que no se pueden aplazarse más, incluso si las excusas para ello parecen coherentes. Tal es el caso de la reforma política, hoy en la cuerda floja en el Congreso. Se asegura que la proximidad de elecciones hace inviable, en términos de voluntad política, cualquier intento por implementar cambios. Pero lo que, si es cierto, que existen grandes problemas que hoy encabezan la lista de preocupaciones de los colombianos, como la corrupción, la desigualdad, el alto desempleo, la baja capacidad de consumo, en otros factores detonantes para la sociedad del país, que en parte tienen su origen en fallas estructurales del sistema político colombiano.
