Inolvidables
En estos días he tenido noticias tristes de fallecimientos de personas que siempre admiré, como Jaime Llano González, Fabio Echeverry Correa y Miguel Espinosa “Armillita Chico”. Al primero lo entrevisté y vi actuar varias veces. Me encantaban los temas musicales de su repertorio. Infortunadamente sufría hace varios años de Alzheimer lo cual lo alejó de toda actividad. En cuanto a Fabio Echeverry Correa, se trata de un personaje que conocí en la barrera de las plazas de toros donde toreaba su único hijo, el entonces rejoneador Luigi Echeverry, un caballero en plaza que se retiró de la profesión porque los vándalos le quemaron sus caballerizas. Recuerdo haber visto varias veces a Fabio acompañado de Diana Turbay Quintero, de quien era muy amigo y creo que había coqueteos mutuos, ya que en esa época ambos estaban separados de sus ex. La última vez que lo vi fue muy amable y me pidió el celular de mi esposo para que su hijo, quien vivía en el exterior y se encontraba en Colombia, lo llamara a saludarlo y efectivamente Luigi se comunicó. Mucha falta le hará al país la figura de Fabio Echeverry, quien dejó un punto muy alto como presidente de la Asociación Nacional de Industriales, a quien la revista Semana describió acertadamente como trabajador, cabeciduro, frentero, intenso y hablador. Otro fallecimiento que me ha llegado al alma es el del torero mejicano Miguel Espinosa, hijo de un gran figurón como fue Fermín Espinosa “Armillita”, a quien en una entrevista le preguntaron si quería que sus hijos fueran toreros y respondió: “No es que quiera, es que ya andan en eso”. Miguel empezó muy niño, hay películas de él toreando de salón con dos o tres años de edad, y luego más grandecito en el campo toreando en la finca familiar llamada “Chichimeco”. No fuimos amigos, pero fue el ídolo de mis hijos, Jorge Enrique y María Margarita, cuando estaban pequeños. Les llamaba la atención por ser torero, hijo de otro muy famoso. Les encantaba ver la película sobre los momentos previos a la alternativa de Armillita en Querétaro, que teníamos en Betamax. Tomaban tetero recreándose con sus hazañas en el campo y sus emociones antes del gran día de su doctorado. Paz en la tumba de tres grandes hombres.
