lunes, 06 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2019-07-26 02:17

Inician las campañas

Escrito por: Ernesto Cardoso Camacho
 | julio 26 de 2019

 

A partir de este sábado 27 con la inscripción oficial de candidatos y listas, inicia oficialmente el debate electoral que habrá de permitir la escogencia libre y voluntaria, sin presiones de ninguna especie, del próximo gobernador, alcaldes, diputados, concejales y ediles.

El sistema democrático que ofrece tal oportunidad pasa por un régimen político que por desgracia ha venido sufriendo un desgaste indiscutible; debido a los alarmantes escándalos de corrupción, despilfarro, obras inconclusas; y a la nefasta influencia de las maquinarias electoreras de los partidos, al nocivo influjo de dineros ilegales en la financiación de campañas y candidatos, a las coaliciones o componendas entre los jefes de los partidos; en fin, a que la política y los políticos tradicionales son objeto del rechazo contundente de la ciudadanía, cansada de las mentiras y falsas promesas que los han caracterizado.

No se necesita ser un experto analista o politólogo para percibir el cansancio, la fatiga y el desgano que hoy se palpa en los potenciales electores.

Vendrá ahora la asfixiante presencia de candidatos detrás de cada supuesto líder o dirigente, estimulando el mercado para comprar los votos de sus seguidores, cobrando favores por la gestión, el puesto o el contrato; es decir, la presencia viva y degradante del clientelismo electoral que generalmente han practicado muchos de los aspirantes que ya han sido trajinados en éstas lides desde hace varios años.

Como el cargo más importante en disputa es el de gobernador y alcaldes, por ser quienes manejarán la chequera del presupuesto oficial, la estructura clientelista que estimula la corrupción se fundamentará en los diputados y concejales, respectivamente.

Así, al aspirante a concejo le financiarán sus apoyos los candidatos a la asamblea, alcaldía y gobernación; al aspirante a alcalde, a su vez, lo financiarán los candidatos a asamblea y gobernación; y el aspirante a la gobernación lo financiarán, por una parte; los congresistas que lo apoyan y los partidos que lo avalan; por otra parte; los contratistas y amigos del candidato que hacen sus respectivas inversiones para ser resarcidas con creces desde el presupuesto público que aquél manejará una vez asuma sus funciones.

Este es por desgracia el círculo vicioso que ha venido imperando desde hace cerca de 25 años, al mismo tiempo que la corrupción devasta los dineros públicos. Pero lo que es aún más grave, el tiempo durante el cual han crecido la pobreza, la inequidad social y el atraso de nuestras regiones.

En el claro entendido que las campañas electorales cada vez cuestan más dinero, ello explica que el mejor financiador es el presupuesto público y para tal fin es muy importante obtener el apoyo de los que actualmente ejercen los cargos de gobernador y alcalde.

Ello explica además que el mandatario de turno entre al perverso juego clientelista para mantener su vigencia política que le permita luego de su descanso de 3 años, ser candidato para llegar al senado o la cámara, pero también para asegurar cierta lealtad de su sucesor para “controlar” las inevitables investigaciones fiscales, disciplinarias o penales.

En nuestro caso hay un candidato que lleva 10 meses en campaña realizando actos proselitistas de alto costo, incurriendo en una eventual infracción legal, pues las normas electorales que regulan la financiación de las campañas no permiten la publicidad electoral sino hasta después de la inscripción oficial de su candidatura.

La ciudadanía, los medios, los periodistas, los columnistas y analistas, los organismos de control, las organizaciones sociales, en fin, quienes estemos comprometidos con la transparencia y el rescate de la dignidad de la política, debemos exigir sin timideces, que los candidatos oficialmente inscritos den a conocer públicamente quienes han sido y serán sus aportantes y financiadores. Trasparencia y honestidad es lo que se exige en la hora presente.